Necesario replantear el tema migratorio en Centroamérica

La migración en Centroamérica es una tema que debe ser replanteado para tratarlo de forma regional y como una acción forzada, ante la violencia generalizada en la zona, señaló el Movimiento Migrante Mesoamericano.

En un reporte titulado "Migración Forzosa", la organización mencionó que el notable incremento del paso de migrantes centroamericanos indocumentados por México en los últimos meses, obedece a la grave situación regional. "Están huyendo de una violencia extrema y de peligros reales de muerte inminente".

En el periodo de febrero y junio, se observó un incremento sustancial en el tráfico de la ruta migratoria, en donde, además, se percibe un cambio cualitativo.

"Se observa un verdadero estado de emergencia que excluye las consideraciones del tamaño del peligro y del nivel de sacrificio físico y personal que implica la travesía por México."

La violencia en Centroamérica se ha generalizado; en consecuencia, "el nivel de desesperación apremia, sin importar consecuencias ni tragedias. Los migrantes no tienen más remedio que huir".

El ejemplo es San Pedro Sula, en Honduras, recientemente nombrada la ciudad más violenta del mundo. Se trata de una violencia que trastoca la vida de las familias, donde los niños son el blanco preferido de las pandillas.

"Honduras ahora parece el país más afectado, pero toda la región muestra una realidad análoga. Una violencia ejercida por el crimen organizado que va de la mano con la violencia de Estado, alimentada por la falta de oportunidades de empleo, salud, educación y satisfactores mínimos para vivir".

Además, reina la impunidad total y los agraviados no pueden denunciar porque, según testimonios reiterados, muchos han sido ejecutados después de presentar la denuncia, dada la complicidad de la autoridad con el crimen organizado.

Ante ese panorama, las personas no tienen otra salida que huir rumbo al norte, sin importarles los peligros y la violencia que pueden enfrentar en su camino, señala el reporte.

De ahí la necesidad replantear el fenómeno. Ya no se trata de un movimiento migratorio normal, donde la gente busque mejores oportunidades laborales o reunificación familiar; es una migración forzada donde la gente huye del inminente riesgo de ser asesinada, incluyendo niños y adolescentes.

Los gobiernos, a su vez, son incapaces de brindar las mínimas garantías, ya sea porque están rebasados por el crimen organizado que recluta sobre todo niños para el narcomenudeo y otros delitos, o bien porque son sus cómplices.

En ese sentido, el Movimiento hizo un llamado a replantear el tema migratorio para tratarlo en forma regional y como migración forzada para aplicar medidas en consecuencia.