Ceremonia La Xochipila prevalece en Sierra Norte de Puebla

Un ritual a Quetzalcoatl en el Centro Ceremonial La Xochipila, en el municipio de Xicotepec de Juárez, se mantiene vivo con la participación de los pobladores y autoridades.

Como cada año, los pobladores durante la víspera comenzaron los preparativos con la limpieza del centro ceremonial, considerado como único en su tipo en toda la República Mexicana, y el segundo en América Latina, después de un centro similar en Perú.

En entrevista, Leonel Quiroga Cázares, director de Turismo Municipal, señaló que fue en 1052 cuando los pobladores de Aztlán recibieron la orden de detenerse donde encontraran un águila parada sobre un nopal devorando una serpiente.

Debido a la orografía de Xicotepec no es posible encontrar nopales, sin embargo los caminantes fundaron en torno a una piedra colosal de más de 13.5 toneladas de peso, el centro ceremonial "La Xochipila".

Este día, pobladores, autoridades y turistas, acudieron al Centro Ceremonial La Xochipila, entre las calles Porfirio Díaz y Santa Rita, en el Centro Histórico, donde el presidente municipal Juan Carlos Amador, recibió el bastón de mando de parte de la comunidad indígena y custodios de La Xochipila.

La fiesta se lleva a cabo cada 24 de junio, con motivo de la fiesta de Juan Techachalco, por lo que grupos de peregrinaciones llegan durante la víspera, y van en aumento a partir de las 7:00 horas.

A lo largo del día se desarrollan diversos rituales y trabajos de limpia y fertilidad, donde abundan las flores, el incienso, la luz de las velas y la comida..

En este santuario indígena, proclamado como Patrimonio Cultural del estado de Puebla, se conmemora a San Juanito Techachalco o la advocación de Quetzalcóatl, y también se relaciona con el comienzo del solsticio de verano.

El enfloramiento, explicó Quiroga Cázares, es una ceremonia a cargo de los mayordomos que guardan a la Xochipila o Piedra Sagrada en la que solicitan a Xochipilli su permiso para llevar a cabo los rituales, limpias, encuentros de médicos tradicionales y chamanes, rituales que se repiten durante todo el año.

A través de escaleras que rodean a esta gran piedra, es posible que los pobladores y visitantes penetren las entrañas del centro ceremonial, para ello deben someterse a trabajos de purificación con el incienso para no profanar dicho recinto.

El funcionario municipal indicó que, al ser un Pueblo Mágico, el número de visitantes a este ceremonial va en aumento, y son cada vez más los extranjeros quienes acuden al recinto donde degustan de los platillos de la región y del huapango, música característica de la zona.