Brasil masacró a Camerún, clasificó y Neymar volvió a anotar

Conocedores del futbol como la mayoría de sus compatriotas, Eric Nepomuceno e Ivaní Vassoler, excorresponsales brasileños en México, coinciden en que, luego de que la mitad de las representaciones mundialistas fueron eliminadas de la Copa del Mundo Brasil 2014, el torneo verdaderamente empieza.

"Hay que ganar o ganar, y los cuatro goles de Brasil a Camerún respondieron a los deseos de millones de brasileños", dice el periodista, poeta y escritor carioca, inmediatamente después de que Neymar Jr anotara los dos primeros tantos al conjunto africano.

La consigna de Luiz Felipe Scolari era masacrar a los cameruneses, cuyo destino, sin sus estrellas Alex Song y Samuel Eto'o, quedó escrito a partir de los minutos 17 y 26 del juego escenificado en el Estadio Nacional de Brasilia, cuando Neymar hizo lo que mejor sabe hacer.

El partido que clasificó a Brasil en primer lugar del Grupo A -con siete puntos obtenidos por dos triunfos y un empate ante Croacia, Camerún y México-, significó también el ingreso de Neymar a la tabla de artilleros, al convertir cuatro de las siete anotaciones marcadas al concluir la fase de grupos.

Al conocerse el resultado del encuentro, con la resurrección de Fred y el debut de "Fernandinho" como goleador, se alejó el riesgo de que México quedara en primer lugar del grupo, para que los brasileños pudieran enfrentar a Chile -el 28 de junio en Belo Horizonte-, menos contundente que Holanda y sus atacantes Arjen Robben y Robin van Persie.

A diez días de iniciado el torneo y en la etapa de las definiciones -cuando sólo sobrevive la mitad de los participantes mundialistas-, Ivaní Vassoler, corresponsal, comentarista y conductora de Radio Eldorado de Sao Paulo en México en la década de 1980, no tiene dudas.

"A ese paso -sostiene-, Neymar bailará samba con el balón y se encomendará a Dios para evadir las tormentas que haya que sortear, si se considera que las defensivas rivales lo tienen permanentemente en la mira, golpeándolo para disminuir sus engaños letales".

Nacido en Mogi das Cruzes, interior de Sao Paulo, el 5 de febrero de 1992, Neymar da Silva Santos Jr, a los diez años tenía como ídolo a Ronaldo Luiz Nazario de Lima, consagrado en Corea-Japón 2002, cuyo tupé en la frente se convirtió en seña de identidad del pequeño que, en el Santos, sería la alegría de todas las "torcidas".

Siempre ha hecho las cosas a su manera, mediáticamente, desde su niñez al poner su mirada en el "Fenómeno" en la pantalla de la televisión, y en su adolescencia, cuando se le mencionaba como el heredero de los futbolistas del momento; pero restando importancia a todo eso, con solo dos metas: entrar orgulloso al campo y divertirse lo más posible.

Hijo de un futbolista que regresó a su oficio de mecánico automotriz -hoy gerente de la multimillonaria empresa promotora de la imagen del hijo, una máquina de hacer dinero-, abrazado a su fe religiosa intensificada tras su paternidad y el fichaje con el Barcelona en 2013, el astro es ajeno a problemas extrafutbolísticos, rodeado de sus amigos brasileños y centrado en el futbol.

Por eso no sorprende -anota Nepomuceno- que Neymar haya sido el único deportista brasileño que ha aparecido en la revista Time, a la que declaró que la prioridad de su vida era participar y, luego, ganar la Copa FIFA 2014 en Brasil.

Lo mejor -dijo el futbolista-, ahora, es estar cerca de que esa ilusión se haga realidad, sin presiones y mucha pasión, como ejecutante y actor del espectáculo más grande del mundo, feliz, en medio de una diversión que, responsable y seriamente, hay que administrar.

Considera haber asimilado correctamente las enseñanzas de Robson de Souza "Robinho", su compañero y amigo del Santos, futbolista de exportación, eliminado de la lista mundialista final de "Felipao" en 2014, junto con los veteranos "Ronaldinho", Alexander Pato, Henrique Ganso y "Kaká".

Con el doblete a Camerún, Neymar suma ocho goles en ocho partidos de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA): cuatro entre el 12 y el 23 de junio últimos, y cuatro en la Copa Confederaciones de junio de 2013, los mismos que anotó Ronaldo en Corea-Japón, totalizando ocho, para completar los 15 que alcanzó el alemán Miroslav Klose ante Ghana.

En las últimas diez Copas del Mundo, sólo el peruano Teófilo Cubillas, Klose y Neymar Jr lograron dobles anotaciones en la fase de grupos, y éste último es el segundo brasileño que marca el gol mundialista número 100, después de que, en Suecia 1958, Edvaldo Izidio Neto "Vavá" hiciera lo propio en un Mundial.

"La seleçao, con la ayuda de Neymar, de la fanaticada delirante y de la suerte de ser el dueño de la casa, se convirtió en el segundo equipo nacional -después de Alemania, que ha tenido delanteros de miedo- en conseguir llegar a cifras que, siempre, nos permiten estar colocados en grandes posiciones", establece Ivaní Vassoler ante el micrófono que la espera.