Gran interés y expectación ha causado el Pabellón de México en la Bienal de Arte de Venecia, inaugurado la víspera en la antigua iglesia de San Lorenzo con el proyecto "Cordiox", de Ariel Guzik, una compleja máquina que describe sonoramente el espacio donde se ubica.

"Desde primera hora no ha dejado de haber público, un flujo constante de visitantes, muy buenos comentarios. La pieza ha gustado mucho, ha generado mucha inquietud, mucha expectativa, es algo bastante fuera de lo común", confirmó a Notimex la curadora, Itala Schmelz.

La víspera, más de 500 personas asistieron a la inauguración del pabellón mexicano en la iglesia de San Lorenzo, que por primera vez en muchos años abrió sus puertas para alojar el proyecto de Guzik.

Schmelz resaltó que Cordiox actúa de manera activa en el escenario del templo, ubicado en el barrio de Castello, entre los jardines de la Bienal y la Plaza de San Marcos.

Los basamentos de la construcción de la iglesia se remontan al siglo VI y fue fundada por Angelo Partecipazio en el año 809.

En 850 pasó a ser un convento benedictino, pero en 1106 un incendio destruyó San Lorenzo; la actual Iglesia data del siglo XVI y es obra del arquitecto Simone Sorella.

El templo tiene una historia secular: el explorador Marco Polo fue enterrado ahí (aunque sus restos se perdieron durante sus múltiples reconstrucciones) y en su interior tocó el compositor Antonio Vivaldi.

Según Schmelz, se trata de un escenario que se prestó para establecer un diálogo sonoro con el espacio, como el que propone el proyecto de Guzik.

"Cordiox" es una máquina de cuatro metros de altura que describe sonoramente el entorno donde se ubica, propagando una cadencia tonal cristalina, sutil y expansiva, que propicia una experiencia de escucha excepcional.

Con la pieza, el artista ha logrado una importante síntesis de elementos y sencillez funcional y, según la curadora, el diseño tiene tras de sí tres décadas de investigación y estudio.

"No es un trabajo que pueda ser ubicado en una corriente específica del arte contemporáneo. Es la obra de una investigación muy particular, muy personal de Ariel Guzik y su laboratorio de investigación sobre resonancia en la naturaleza", anotó.

La máquina pone en juego el encuentro de dos elementos complementarios, 180 cuerdas tensas distribuidas en tres arpas y un cilindro de cuarzo puro fundido de grandes dimensiones, único en el mundo y manufacturado ex profeso en Alemania por una empresa especializada.

El instrumento está en grado de capturar todo tipo de vibraciones, empatías y energías del ambiente a través de su sutil mecanismo que transforma la entropía invisible en orden armónico.

El pabellón mexicano estará abierto durante toda la 55 Exposición Internacional de Arte-La Biennale di Venezia, que oficialmente abrirá el 1 de junio y cerrará el próximo 24 de noviembre.