Secretario de Estado de EUA se reúne con líderes kurdos en Irak

El secretario estadunidense de Estado, John Kerry, regresó este martes a Irak, por segundo día consecutivo, en un intento de reconciliar a las diferentes facciones políticas ante el avance de la insurgencia sunita en territorio iraquí.

Kerry llegó a Erbil, la capital de la región semiautónoma kurda del norte de Irak, para mantener conversaciones con un líder local clave que ha peleado por años contra el primer ministro iraquí Nouri al-Maliki.

El jefe de la diplomacia estadunidense tiene la esperanza de que el apoyo del presidente regional kurdo Massoud Barzani obligará al-Maliki a ceder más poder a las minorías sunítas y kurdas de Irak.

Kerry fue recibido por los funcionarios de alto rango de la oficina de la presidencia regional en el aeropuerto de Irbil y tiene previsto reunirse con altos funcionarios regionales, como el presidente de la región de Kurdistán, Masoud Barzani.

También tiene previsto sostener una conversación con el primer ministro del gobierno regional de Kurdistán Nechirvan Barzani.

El secretario de Estado acude a la región kurda cuando la milicia del Estado Islámico de Irak y Levante, que tiene vínculos con otra red armada en Siria, desató una ofensiva relámpago en Irak que pretende desestabilizar al gobierno de Bagdad.

El apoyo de Barzani es importante ya que los kurdos representan cerca del 20 por ciento de la población de Irak y por lo general votan como un bloque unificado.

Las tensiones se han profundizado entre Barzani y al-Maliki cuando el gobierno regional kurdo comenzó a exportar petróleo a través de Turquía, sin dar a Bagdad una parte de los beneficios.

En la región kurda se encuentran enormes yacimientos de petróleo, que han vulnerado la seguridad y estabilidad económica en el resto de Irak.

Kerry se reunió ayer con varios altos dirigentes iraquíes en Bagdad el lunes, incluyendo al-Maliki, en lo que se describió más tarde como una discusión frustrante y de pocos compromisos.

Al-Maliki, un miembro de la mayoría musulmana chiita de Irak, ha sido criticado por la concentración de poder entre sus aliados en su mayoría chiitas y excluyendo otros grupos, entre ellos las comunidades sunitas y kurdos.

Un comunicado de la oficina de Al-Maliki después de la reunión de Kerry dijo que la crisis en Irak representaba "una amenaza no sólo para Irak sino también para la paz regional e internacional".

Tras su reunión con el primer ministro iraquí, Kerry ha asegurado que la ayuda de Washington será "intensa y sostenida" y ha instado a los líderes a la unidad del país.

Las profundas divergencias que minaban Irak incluso antes de la ofensiva yihaidsta impiden la formación de un nuevo gobierno tras las elecciones de abril donde ganó la coalición de Al Maliki.