Brilla el Ángel con alegría desbordada por triunfo de México

El grito de ¡México, México! se confundió con las porras y los cantos como el "Cielito lindo", que hicieron que el Ángel de la Independencia brillara con la luz de la alegría desbordada de 40 mil aficionados.

Eran poco antes de las 17:00 horas, cuando sonó el silbatazo final del encuentro entre las selecciones de México y Croacia, y se convirtió en el llamado a festejar un triunfo que todos esperaban y la seguridad en el Ángel de la Independencia se reforzó para llegar a mil 500 elementos encargados del operativo de vigilancia y seguridad de la zona.

Pasaron 15 minutos y las personas acudían por los cuatro puntos cardinales a la Glorieta del Ángel para unirse al festejo, en oriente y poniente, por Paseo de la Reforma, en el norte por Río Tíber y del sur por Florencia, y los aficionados ya ocupaban los carriles centrales de las inmediaciones de la columna de la Independencia.

Poco a poco, los ríos de gente se sumaban a la masa móvil que recorría el derredor de los carriles vehiculares y el grito de "¡México, México!" se escuchaba cada vez con mayor fuerza; el reto a la selección de Holanda, próximo rival del seleccionado mexicano, también aumentaba: ¡Holanda va a probar el chile nacional!.

La fiesta crecía, personas de la tercera edad, adultos, niños y jóvenes, se unieron en un solo grito y la espuma en aerosol cubría las cabezas y las ropas.

La amenaza de lluvia continuaba y a las 18:00 horas, cuando las autoridades calculaban que había unas 15 mil personas y dos mil 500 uniformados cuidando el festejo, comenzó una leve llovizna que duró poco más de 20 minutos, pero hasta el dios Tláloc permitió el festejo y el grito de "¡México, México!" parecía querer despertar al Ángel de la Independencia.

Pasaban los minutos y las horas, la alegría no se podía contener y el caudal de aficionados se extendía por ambos lados de Reforma, la vista no podía alcanzar el final de la marcha de aficionados, que iban o venían del Ángel; todo era color, fiesta, alegría, risas y gritos de apoyo a la selección nacional.

La celebración se tornó en verbena popular y sobre el arroyo vehicular se observaba, como en todas las fiestas de pueblo, puestos de dulces, merengues, tacos de canasta y hasta algodones de azúcar que completaban el conglomerado de colores que se extendía a los pies del Ángel de la Independencia.

Ya habían transcurrido más de dos horas y media después del triunfo de la selección, eran pasadas las 19:30 horas, las autoridades oficiales indicaban que había 40 mil personas en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, se escuchaban cantos y porras y grito "¡México, México!" intentaba llegar al cielo.