Zócalo abarrotado, vive triunfo de México frente a Croacia

Calles vacías y un Zócalo capitalino repleto de aficionados fueron el marco de la transmisión en vivo del partido de futbol México-Croacia, que alcanzó su momento culminante con el tercer gol del seleccionado mexicano.

El desánimo que provocó la anotación croata pasó al olvido a medida que la afición, refugiada en cualquier rincón desde donde pudiera apreciar el juego, confirmaba que México está en octavos de final en el Mundial Brasil 2014.

Cada minuto del cotejo se gozó en la Plaza de la Constitución, pero sobre todo el segundo tiempo, en el que México le recetó uno, dos y tres goles a Croacia para meterse a la segunda fase del certamen como segundo del Grupo "A", detrás del anfitrión Brasil.

La pantalla gigante ubicada cerca de la Catedral Metropolitana fue la más concurrida de las tres colocadas en la plancha del Zócalo; las azoteas de los edificios del gobierno capitalino y de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal sirvieron de palco y las emociones del partido hermanaron a los asistentes en el grito de gol.

Ese momento ansiado llegó en el segundo tiempo, cuando Rafael Márquez, Andrés Guardado y Javier "Chicharito" Hernández vulneraron la portería croata para que el grito de gol fuera liberado de las gargantas de adultos mayores, mujeres, hombres, niños y hasta bebés en carreolas o en brazos de sus padres.

Aunque el festejo pareció bajar de intensidad cuando Croacia hizo el gol de la honra, el triunfo estaba más que amarrado para los pupilos de Miguel "El Piojo" Herrera, y ni la lluvia diluyó el júbilo producto de la victoria mexicana.

Las camisetas de la selección mexicana, de todos los tonos de verde, de todas las tallas y acordes a las posibilidades de cada portador, se mostraron como una muestra de apoyo a los 11 jugadores que Miguel Herrera mandó a la cancha de la Arena Pernambuco.

Por si la compañía fuera poca, las imágenes de la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo, así como los penachos y los sombreros de charro y revolucionarios, salieron de los altares familiares para mezclarse con la afición y ser testigos mudos de la euforia en cada gol, de las lamentaciones en cada oportunidad desperdiciada y como blanco de las gotas de la lluvia que se hizo presente.

El siguiente paso estaba dado para la selección mexicana, que el domingo próximo se verá las caras con Holanda en los octavos de final, y las playeras, los sombreros y las imágenes deberán estar listas para la nueva batalla, pero antes de ese día, la tarde del lunes y el Ángel de la Independencia esperan para seguir la fiesta.