Se llenaron los bares de Génova, escala previa a llegar al Ángel

La cerveza corría por litros por la garganta de centenares de jóvenes que se reunieron para ver el partido de la selección mexicana, que se jugaba su calificación a los octavos de final de la Copa del Mundo Brasil 2014.

Las mesas de los bares ubicados en la calle de Génova lucían repletas, había, además, mucha gente a pie, que paseaba por el lugar y aprovechaba para ver cómo iba el partido o incluso veía algunos minutos del mismo, antes de continuar su camino.

A menos de un kilómetro de ahí, bajo un cielo plomizo, centenares de elementos de la Secretaria de Seguridad Publica del Distrito Federal se preparaban para la llegada de los aficionados y soportar las inclemencias del tiempo.

A lo lejos, de los edificios que rodean al Ángel se escucharon como una ola los primeros gritos de gol, tras el remate del capitán Rafael Márquez en un tiro de esquina, casi enseguida se repitió el coro de voces cuando Andrés Guardado puso el 2-0.

Unas 150 personas estaban ya en la banqueta enfrente de la glorieta de un conocido hotel, listas para arrancar los festejos, cuando todavía Javier "Chicharito" Hernández colocó el 3-0, que sepultó el sueño de los croatas, quienes necesitaban ganar este partido para calificar.

"¡Croacia ya probó el chile nacional!", "¡¿Y dónde están y dónde están los croatas que nos iban a ganar?!" eran los cánticos cuando ríos de personas se acercaban por las calles que confluyen en el Ángel para empezar a celebrar la victoria.

Este triunfo representa la sexta calificación consecutiva de la selección mexicana a los octavos de final en una copa del mundo, en espera de cumplir el anhelado sueño de estrenarse en la ronda de cuartos.