El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) condenó hoy a penas de 10 a 25 años de prisión a seis ex líderes croatas bosnios, por la limpieza étnica cometida durante la guerra de los Balcanes entre 1992 y 1995.

Los individuos fueron encontrados culpables de perseguir, expulsar y asesinar a musulmanes bosnios y otros habitantes no croatas como parte de un plan para establecer un estado exclusivamente croata en Bosnia-Herzegovina.

Para lograrlo, los seis hombres elaboraron un plan que incluía "desplazamientos forzosos de la población, asesinatos, saqueo de propiedades, trabajos forzados para los detenidos y expulsión de sus tierras", según el juez que leyó la sentencia, Jean Claude Antonetti.

El principal acusado, Jadranko Prlic, ex primer ministro de la autoproclamada República Croata de Herzeg-Bosnia, fue sentenciado a 25 años de prisión por el TPIY, con sede en La Haya (Holanda).

Además de Prlic, Bruno Stojic, ex ministro de Defensa de la República de Herzeg-Bosnia, el ex general Slobodan Praljak y el ex general Milivoj Petkovic fueron condenados a 20 años de cárcel cada uno.

En tanto, Valentin Coric, entonces comandante de la policía croata bosnia, a 16 años de prisión y Berislav Pusic, encargado del intercambio de prisioneros a 10 años.

Aunque todos tenían "responsabilidad directa y eran conscientes de los crímenes cometidos", Prlic recibió la más alta condena debido a su cargo, pues como primer ministro controlaba a civiles y soldados, y hubiera podido apartar de sus cargos a los que cometían crímenes de guerra.

Según el juez Antonetti, Prilic "coordinó directamente" las operaciones contra los musulmanes y desempeñó un papel destacado en la comisión de los crímenes por su responsabilidad de mando.

La sentencia da por confirmado que "mujeres, niños y ancianos fueron detenidos en condiciones inhumanas, sin agua, comida ni atención médica".

Según los jueces del TPIY, los asesinatos, violaciones, expulsiones ilegales y torturas de los musulmanes "no eran actos al azar de algunos soldados indisciplinados", sino parte de un plan para eliminar a los musulmanes del territorio reclamado por los croatas de Bosnia.

La República Croata de Herzeg-Bosnia, proclamada en 1991 y con su capital en la ciudad de Mostar, nunca fue reconocida por la comunidad internacional

La autoproclamada república desapareció en 1994, tras los acuerdos de paz de Dayton (firmados entre serbios, croatas y bosnios), al sumarse a la Federación de Bosnia-Herzegovina.