Llaman a aprovechar nivel proteico del amaranto

El amaranto posee un nivel proteico hasta 18 por ciento mayor al del trigo, el maíz, la cebada y el arroz por lo que sería recomendable incrementar la superficie de su cultivo para nutrir a la población.

Así lo señaló la agroclimatóloga del Instituto de Geografía de la UNAM, Teresa Reyna Trujillo, al dar a conocer los avances del estudio que lleva a cabo en conjunto con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En un comunicado detalló que en el marco de esta investigación en el que se ha profundizado el estudio de vegetales que crecen en Mesoamérica se destacó la particularidad del amaranto, que en griego significa "el que no se marchita".

Dicho alimento muy utilizado en la dieta de distintas culturas como la maya, la azteca y la totonaca tiene actualmente una gran gama de aplicaciones alimentarias que van más allá de la simple barra endulzada conocida como "Alegría".

Es por ello que el producto es utilizado en pan, galletas, atole, tamales y pastas para sopa, además de que sus tallos y hojas verdes se aprovechan en diferentes sitios como verdura para ensaladas, sopas y condimentos de guisos.

Recordó que dado su alto valor proteico alguna vez el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) incluyó productos derivados del amaranto en los desayunos escolares, sin embargo fue durante un periodo corto.

Es por ello que ahora que se habla de campañas contra el hambre, "sería deseable que en lugar de frituras y pastelitos, los pequeños tuvieran la oportunidad de comer algo que realmente los nutra, como panecillos, galletas y atole de amaranto, o semillas reventadas y tostadas mezcladas con leche y fruta.

Detalló que entre las características de este alimento es que a diferencia de otros cultivos resiste las condiciones de sequía temporal y se adapta a zonas desérticas del país donde la precipitación pluvial es baja.

"Por eso su nombre significa 'el inmarcesible, el que no muere, el que resiste'. Para mí fue una sorpresa encontrarlo cultivado a más de tres mil metros de altitud en la región andina, mezclado con quinua, otra planta de la familia de las quenopodiáceas".

Detalló que en México, las especies que mejor se adaptan a las zonas templadas y a las cálidas son Amaranthus hypochondriacus y Amaranthus cruentus, respectivamente, de las cuales la última se adecúa a las condiciones climatológicas de Morelos.

La académica reconoció que el consumo de este alimento se ha incrementado en zonas urbanas del país porque su distribución y comercialiación están mejor organizada.

Sin embargo las superficies de plantación no han crecido debido a que su cultivo y aprovechamiento todavía se llevan a cabo de manera artesanal.

Reconoció que el amaranto se ha reincorporado paulatinamente a nuestra alimentacion cotidiana, sin embargo hace falta trabajar más para que los mexicanos, en particular de escasos recursos y de zonas marginales, tengan acceso a él en beneficio de su alimentación.