Toma de Zacatecas, determinante en preservación de patrimonio

El abandono, pobreza y destrucción que causó la Batalla de Zacatecas fueron determinantes para la preservación del patrimonio arquitectónico e histórico mundial con que hoy cuenta la ciudad, pues la falta de recursos impidió su rápida reconstrucción y modernización.

Edificios como los palacios de Gobierno y de Justicia, teatro Calderón, Catedral Basílica y el ex cuartel militar son inmuebles que sobrevivieron a la épica batalla del 23 de junio de 1914, como testigos mudos de las acontecimientos históricos relevantes de la vida de México.

Así coincidieron investigadoras locales entrevistadas en exclusiva por Notimex, en el marco del Centenario de la Toma de Zacatecas, que se conmemorará el próximo lunes 23 de junio.

El Zacatecas Patrimonio de la Humanidad que hoy existe es relativamente nuevo, tiene cuando mucho 70 años de existencia, menos de dos generaciones, y aún podemos escuchar las narraciones verbales de familiares de zacatecanos que estuvieron en la batalla, afirma la historiadora María Lorena Salas Acevedo.

La integrante de la Asociación de Historiadores Elías Amador señala que investigaciones sobre la batalla de Zacatecas demuestran que varios de los edificios del primer cuadro forman parte del complejo arquitectónico donde se desarrollaron los acontecimientos bélicos.

En esos edificios las fuerzas federales establecieron cuarteles temporales y por lo mismo los dañaron gravemente, tal es el caso del antiguo hospital civil, donde ahora se ubican las oficinas del Instituto Cultural de Zacatecas (ICZ).

La actual Ciudadela del Arte, antes escuela "Enrique Estrada" y más atrás convento de los Merceditas, es otra de las edificaciones donde los federales establecieron un cuartel. Este edificio fue destruido en su mayor parte y se abandonó por casi 30 años, para luego ser demolido y, apenas en 1947, reconstruido como escuela.

La escuela normal Manuel Ávila Camacho es otro inmueble emblemático de la Batalla de Zacatecas, dado que ahí la maestra Beatriz González Ortega acondicionó un hospital temporal, donde atendía a los heridos, sin importar el bando en el que pelaban. Es ahí donde surgió la Cruz Blanca Neutral. El Palacio de Gobierno también sobrevivió a los estragos del enfrentamiento civil.

La doctora en historia y catedrática de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) afirma que la reconstrucción de esta ciudad fue muy aletargada, porque derivado de la toma muchos la abandonaron y los pocos que quedaron no tenían dinero ni qué comer.

Los problemas económicos y sociales comenzaron en México con la Revolución de 1910 y se recrudecieron en 1913, por lo que para 1914, cuando se da la entrada a la ciudad de la División del Norte, aquí ya se vivían problemas, aunque en menor medida que en el resto del país.

Se complicó la merma económica, los ciudadanos se fueron abandonando la ciudad y faltó el alimento para los pocos que se quedaron.

Se registraron problemas de salud derivado de la gran cantidad de muertos, que tuvieron que ser apilados en plazas y cruceros para quemarlos, como la mejor opción para evitar la propagación de enfermedades y la pestilencia.

Proliferaron las viudas y los huérfanos, se destruyó el campo y se sacrificaron los animales para alimentar a las tropas federales y a las villistas.

Toda esa situación acabó con estabilidad social, pero poco a poco, luego de muchos años, en la década de los 40 inició la reconstrucción de Zacatecas más en forma, aunque comenzó desde 1920 con esfuerzos aislados.

Afortunadamente, los generales que comandaban el ejército de la División del Norte eran gente preparada y sabedora del valor de los edificios preservaron la mayoría de ellos, a excepción del Palacio Federal, que fue dinamitado para saquear el dinero, armas y municiones que ahí había, por lo que ya no existe.

Por su parte, Ana María Flores Venegas, asesora técnica de la Junta de Monumentos y Zonas Típicas del Estado de Zacatecas, con 44 años de experiencia laboral, coincide con la historiadora en el sentido de que la recuperación de la ciudad tras la batalla fue muy lenta.

También afirmó que los generales de carrera, como Pánfilo Natera, que combatieron en este punto hicieron esfuerzos para salvaguardar edificios emblemáticos como la Catedral, Palacio de Gobierno, Palacio de Justicia y el teatro Calderón, entre otros.

Situación que de alguna manera se logró porque la mayor parte de la lucha se dio en los cerros de La Bufa y El Grillo. Más bien se dañaron las viviendas ubicadas a las faldas de los cerros, comenta.

La reconstrucción de Zacatecas es muy reciente, pues "yo aún recuerdo que, tenía como seis u ocho años, cuando caminaba por el centro todavía veía casas con los techos caídos y destruidas", comenta la entrevistada.

Don Federico Sesscosse fue uno de los visionarios que inició gestiones para la reconstrucción del primer cuadro en la primera mitad del siglo XX, señala el cronista de Zacatecas, Manuel González.

Aunque reconoce que la reconstrucción de la ciudad fue lenta, no compartió la opinión de las historiadoras en que el Zacatecas de ahora es resultado de lo que calificó una "tragedia".

Pese a que fue una batalla épica, donde triunfó la revolución constitucionalista, que coadyuvó de manera decisiva al derrocamiento del presidente usurpado, Victoriano Huerta, y es un hecho trascendente para la historia de México, "Zacatecas tuvo que pagar un precio muy alto por ser el escenario de ese acontecimiento", dijo.

"Hubo muchos muertos y, sobre todo, lo más lamentable es que fue una masacre, que tuvo lugar a partir de un enfrentamiento entre mexicanos contra mexicanos, hermanos contra hermanos. Fue algo muy traumático", confirma el cronista estatal.

Al concluir, dijo que el general Felipe Ángeles tuvo mucho que ver en la conservación de los edificios históricos, porque él era humanista y "hombre sensible, hombre culto y donde ponía el ojo ponía la bala del cañón" y no apuntó a nuestro patrimonio preservándolo para las futuras generaciones.