Mujer recoge a esquizofrénicos y abandonados en Nayarit

Al menos 25 personas, entre adultos mayores, madres solteras, alcohólicos, drogadictos, y esquizofrénicos, conforman a una familia, de caridad, y no de lazos sanguíneos, encabezada por Carmen Alicia Ornelas Arrollo, quien desde 1970, da hogar y comida a desamparados.

En entrevista con Notimex, la mujer comentó que desde hace 44 años, inició su misión caritativa, dando acogida a alcohólicos, personas en situación de calle que se resguardaban en rincones del centro de Tepic, "mi esposo era alcohólico y a partir de esa experiencia, empecé con ellos para ayudarlos".

"Luego 10 años después, mi hijo se hizo drogadicto y empecé a ayudar también a ellos, y ahora ya quien llegue, madres solteras, viejitos, ya no me limito y pues no es fácil, el lugar es un comedor gratuito, y hogar" explicó.

Hace unos días, junto con cinco personas de su albergue, regaló pan y leche a la entrada del Congreso Local de Nayarit como protesta para exigir ayuda, además de que se concrete la construcción de un hospital de salud mental; "también son elecciones, que los candidatos en vez de tirar papeles, mejor alimenten a los necesitados".

Mamá Carmen, como le dicen sus "hijos", refirió que el albergue es rentado y paga 2 mil pesos mensuales, y en un sólo cuarto se hospedan éstas personas "duermen en sillones, o en el suelo, tenemos cuartos para matrimonios, bodeguitas, la oficina y uno donde duermen todos".

En el lugar hay hacinamiento, lo mismo conviven personas con ceguera, diabéticos, drogadictos, que enfermos mentales y demás refugiados, "no les tengo miedo, a los drogados y alcohólicos sí, ya le he pedido al gobierno un policía que se quede ahí, porque siempre pido una patrulla y a veces no llega" afirmó.

La mayoría de los huéspedes del lugar son personas, enfermos, que envía el hospital civil de Tepic, sin proporcionarle algún tipo de ayuda a la mujer.

"Me manda a los enfermos que no tienen familia o que están desahuciados, para morir aquí conmigo, yo les hablo de Dios y ellos si quieren, y les ayudo con su fe, muchos traen en su corazón heridas, y no pueden ni morir", señaló.

Carmen abundó que el hospital los manda con ella "porque allá no tienen camas, y los mandan porque saben que aquí los ayudamos, pero no dan medicamentos ni nada, es la gente que me da medicinas, y cuando tengo medicamento que no me sirve aquí, yo lo llevo al voluntariado de allá porque hay gente que lo necesita".

Hay cinco mujeres jóvenes, sobre todo, que forman parte de los 15 esquizofrénicos que viven de manera permanente con ella, quienes además de su padecimiento mental, padecen enfermedades físicas ocasionadas por su misma patología.

"El DIF me daba despensas, pero desde hace tres meses ya no me dan, vine a pedir ayuda, siento desesperación, esa muchacha tiene en su pie un agujero, donde le sale la pus, le van a amputar la pierna, le pongo agua con sal, pero no puedo hacer más", lamentó.

Existen enfermeras, médicos y voluntarios que ofrecen su servicio a esta casa, pero no se mantienen en el lugar de manera permanente, y donde los atienden es en el DIF estatal, "a veces nos dan la consulta y algunas medicinas, pero el problema también es que no los puedo llevar, no sé manejar".

Para vivir, mientras llega ayuda, mantienen un bazar en el que venden cosas usadas, "si me fuera a los ranchitos a vender si sale, pero no sé manejar; la renta, el dueño me espera, desde febrero no he pagado y el señor ya no me cobra, le doy abonos pero no quiero deber".