Vestida y alborotada se queda la afición mexicana

La selección de México dejó plantada a cientos de aficionados, quienes se dieron cita en las afueras de su hotel de concentración para darle la bienvenida, sin embargo, el autobús que transportaba al equipo entró por la puerta posterior, lejos de donde su gente los esperaba.

Estaba programado que la escuadra que dirige Miguel Herrera arribara a esta ciudad a las 18:00 horas locales (16:00 del centro de México), no obstante, su vuelo tuvo un retraso por lo que lo hicieron 150 minutos después.

Horas antes, en las afueras del hotel, se encontraba la mamá del "Piojo" Herrera, sus hijas, además de su esposa, así como Lourdes Deschamps, madre de Diego Ramírez, auxiliar del estratega nacional.

Previó a la llegada del equipo, de un taxi descendió Jaydy Michel, esposa del defensa Rafael Márquez, así como los papas del portero Guillermo Ochoa, la familia del zaguero Miguel Layún. Así como Zizinho, padre del delantero Giovani dos Santos y demás familiares del resto de los jugadores.

Las fuertes medidas de seguridad se hicieron nuevamente patentes cuando dos camiones del ejército, con soldados a bordo, entraron al hotel, el cual ya era custodiado por gente de protección del mismo y por elementos de la Policía que había restringido el acceso.

Como forma de respuesta a la investigación que abrió la FIFA por la expresión que realiza la afición mexicana en cada despeje de meta que lleva a cabo el portero rival, la gente reunida en este sitio una y otra vez lo repitieron, combinándolo con el grito de "Oooribe Peraaalta, Oooribe Peralta".

La fiesta se comenzó con el grito de "guerra" "aztecas guerreros seremos los primeros" y con el "ya lo ven y ya lo ven somos locales otra vez". Los seguidores mexicanos tuvieron el respaldo de dos argentinos, que fueron recibidos con una respuesta que parecía fraternal con el "Messi Messi Messi" que se transformó en "Messico Messico" (México en italiano).

La espera ya era muy larga, un helicóptero que surcaba indicaba que no tardarían, y así fue, sólo que lo hicieron por atrás cuando la afición hacía guardia en la puerta principal.

Conforme comenzó a regarse este rumor, que posteriormente se convirtió en una realidad, se escucharon algunos gritos de "culeee ... culeee...", así como el "que salgan, que salgan", los cuales fueron opacados por un mariachi que hizo un poco más pasadero este trago agridulce, ya tirándole a amargo.