El Papa Francisco reconoció hoy que él tiene muchos defectos, pero advirtió que el aceptarse como un pecador le permite sentir la misericordia de Dios, que siempre perdona y recibe a todos los seres humanos en su amor.

En su catequesis semanal, ante más de 90 mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice anunció que en los próximos miércoles desarrollará una serie de reflexiones sobre la Iglesia como "familia de Dios" y "su proyecto para la humanidad".

Afirmó, durante su discurso en italiano, que la Iglesia encuentra su raíz en ser una única familia en la que todos se sientan cercanos y amados.

Recordó a su predecesor cuando dijo: "como recordó tantas veces el Papa Benedicto XVI, la Iglesia es obra de Dios, pero nace de un misterio de amor que se realiza gradualmente en la historia" y apuntó que "Iglesia significa convocación, salir de nuestro individualismo".

El Papa insistió que "la Iglesia nace del gesto supremo de amor de Jesús en la cruz y se manifiesta cuando el Espíritu Santo colma el corazón de los apóstoles y los impulsa a anunciar el Evangelio, difundiendo el amor.

El Papa reservó mucho tiempo de la audiencia general a saludar a la gente. Llegó a la Plaza de San Pedro unos 40 minutos antes del inicio de su catequesis, entre las 09:50 y las 10:30 horas locales (06:50 y 07:30 GMT), y realizó un recorrido en medio de la multitud a bordo del papamóvil.

Justo en ese momento se desató una copiosa lluvia, pero ni el agua ni el frío interrumpió su paso en medio de decenas de paraguas y pilotos de los peregrinos.

Luego, al término de la audiencia, durante más de una hora saludó a decenas de personas. No sólo a invitados especiales sino también a fieles y decenas de enfermos en otro largo recorrido en el jeep blanco por la plaza vaticana.