Papa Francisco advierte excomunión a los mafiosos

El Papa Francisco advirtió hoy que los mafiosos "están excomulgados" y calificó de "adoración del mal" a la Ndrangheta, la organización criminal más poderosa de Italia.

"Aquellos que en la vida emprenden el camino del mal, los mafiosos no están en comunión con Dios, están excomulgados", aseveró Francisco durante una visita a la región italiana de Calabria, bastión de la Ndrangheta.

Durante el sermón de una misa que celebró ante más de 250 mil fieles, en la explanada de la localidad de Sibari, el pontífice utilizó los términos más duros y explícitos que un líder católico haya usado jamás para referirse al crimen organizado.

Precisó que cuando no se adora a Dios, se termina siendo "adoradores del mal", como lo son aquellos que viven de los negocios sucios y la violencia.

"La Ndrangheta es la adoración del mal y el desprecio del bien común. Hay que luchar contra este mal, alejarlo, decirle no", clamó.

"La Iglesia está tan empeñada en educar la conciencia, debe cada vez más ocuparse de que el bien prevalezca. Nos lo piden nuestros chicos. Nos lo piden nuestros jóvenes necesitados de esperanza. Para poder responder a estas exigencias, la fe nos puede ayudar", agregó.

Aseguró que ni en los momentos difíciles el mal tiene la última palabra, por ello pidió "no dejarse robar la esperanza", y agregó que gracias a la fe, los católicos renuncian a Satanás y sus seducciones, a los ídolos del dinero, de la vanidad, del orgullo y del poder.

Exhortó a los fieles a oponerse "al mal, a las injusticias, a la violencia con la fuerza del bien, de la verdad y de la belleza".

Uno de los momentos más emocionantes de la visita a esa región del sur de Italia tuvo durante una breve parada en el trayecto en coche desde Cassano Jonio hacia Marina di Sibari, donde celebró la misa.

El Papa se detuvo a rezar unos minutos delante de la parroquia de San Giuseppe, en el pueblo de Lattughelle, donde el 3 de marzo pasado fue asesinado el sacerdote Lazzaro Longobardi.

Antes, por la mañana, Francisco había saludado y consolado a los familiares del niño Cocó Campolongo, asesinado y cuyo cuerpo fue quemado en enero pasado como parte de una venganza entre mafiosos.