El gobierno de Myanmar llamó hoy a la calma después del nuevo brote de violencia sectaria que estalló en el este del país asiático, que dejó destruidos varios establecimientos de musulmanes.

La situación estaba "bajo control" tras el toque de queda impuesto en Lashio, estado de Shan, informaron voceros de la policía, que indicaron que los disturbios iniciaron luego que un mujer budista denunció haber sido atacada por un musulmán.

Se trató de los más recientes choques sectarios entre la mayoría budista y la minoría musulmana, en el marco del proceso de apertura democrática que vive Myanmar tras décadas de régimen militar.

Las autoridades impusieron el toque desde las 21:00 horas de este martes (14:30 GMT) en Lashio, a unos 700 kilómetros al noreste de Rangún, después de que una multitud exigió a la policía la entrega del musulmán detenido por agredir a una mujer.

En los disturbios resultaron dañados por incendios un horfanato, una mezquita y tiendas, pero sin muertos ni heridos, señaló un portavoz de la estación de policía, reportó el canal de noticias birmanas Mizzima.

En marzo pasado, al menos 44 personas murieron en enfrentamientos sectarios en Meiktila, 450 kilometros al norte de Rangún, la antigua capital de Myanmar.