El Centenario, un estadio a destiempo para inauguración en 1930

Las fuertes y constantes lluvias impidieron la construcción a tiempo del Estadio Centenario, que fue inaugurado cinco días después de haber iniciado la Copa del Mundo Uruguay 1930, que comenzó el 13 de julio de aquel año.

Juan Antonio Scasso fue el arquitecto en jefe del desarrollo que debió terminar en tiempo récord de nueve meses, y pese a los trabajos a marchas forzadas por cientos de trabajadores inmigrantes no pudo entregarlo en el plazo marcado por caprichos de la naturaleza.

Los organizadores encontraron alternativas en el estadio Parque Central, perteneciente al club Nacional, y el Pocitos, de Atlético Peñarol. Los más antagónicos del futbol charrúa.

En este último se desarrolló uno de los encuentros inaugurales de la justa del orbe, donde la selección de Francia goleó 4-1 México el 13 de julio, mismo día en que Estados Unidos derrotó 3-0 a Bélgica, pero en el Parque Central.

Aunque el plan inicial era que todos los encuentros del primer mundial de la historia se desarrollaran en el Centenario, éste pudo albergar un partido el 18 de julio, cuando "La Celeste" se impuso por la mínima diferencia a Perú.

Los equipos de las naciones participantes, Argentina, Brasil, Bélgica, Bolivia, Chile, Estados Unidos, Francia, México, Paraguay, Perú, Rumanía, Yugoslavia y Uruguay, desfilaron con un abanderado en la ceremonia de inauguración.

El día de la final, el 30 de julio, hubo en las gradas del Centenario más de 70 mil aficionados y sobre la cancha de tierra apisonada se trenzaron en un gran encuentro de principio a fin 22 uruguayos y argentinos, porque todavía no existía la regla de hacer cambio de futbolista por lesión, cansancio o baja de rendimiento.

Tras la victoria del anfitrión 4-2 se izó la bandera uruguaya en lo más alto de la "Torre de los homenajes", la columna símbolo del escenario construido para conmemorar los cien años de la independencia del país. La FIFA lo declaró el 18 de julio de 1983 "Monumento histórico del futbol mundial".