Presentan edición facsimilar de "Los hombres del alba"

La actitud de Efraín Huerta, no sólo en su obra sino en la forma como encaró su vida, así como su compromiso personal, artístico y político, ha sido el punto para lograr una celebración por el centenario de su natalicio, que reúne a las distintas instancias de cultura locales y nacionales, comentó la víspera Ricardo Cayuela, al conmemorar al poeta guanajuatense.

Al presentar la edición facsimilar del libro "Los hombres del alba", de Efraín Huerta, una obra cumbre dentro de la poesía latinoamericana del siglo XX, el titular de la Dirección General de Publicaciones (DGP), del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), subrayó que unir así a esas instancias culturales significa un gran mérito de ese poeta que amó y odió a esta ciudad.

Los comentarios, glosas y análisis de la nueva edición corrieron también a cargo del hijo del poeta celebrado y también hombre de letras David Huerta, así como del estudioso de la obra y trascendencia de "El gran cocodrilo", Emiliano Delgadillo, y el editor Julio Trujillo, quienes se dieron cita anoche en la Librería "Rosario Castellanos", del Fondo de Cultura Económica (FCE).

La presentación formó parte de las actividades conmemorativas por los 100 años del natalicio de Efraín Huerta (Silao, Guanajuato, 18 de junio, 1914-Ciudad de México, 3 de febrero, 1982). En el acto se informó que "Los hombres del alba" reaparece a siete décadas de su primera impresión (1944), luego de consagrar a Efraín Huerta como uno de los más destacados poetas.

Los presentadores coincidieron al decir que para quien lee con detenimiento, sin prisa y sin descuido su poesía, Efraín Huerta aparece como un altísimo poeta, de grandes vuelos, de vigorosa personalidad, de exquisita pureza y de novedad sorprendente, como lo escribió hace 70 años, en el prólogo de esta obra, el también escritor Rafael Solana, fallecido en septiembre de 1992.

Rafael Solana escribió en esa ocasión: "Ocurre con esta poesía lo que con la buena música de cámara: No es pegajosa, no es halagadora ni suministra inmediatamente un excitante para los sentidos; pero es pura, es buena, tiene nobleza y calidad, y a medida que se va intimando con ella, se la prefiere a la vulgaridad y a la pobreza de espíritu de lo fácilmente aprehensible".

Advirtió que "en el ánimo del lector capacitado para penetrarla y gustarla, esta poesía, a cada nueva lectura, va ganando una mayor estimación y va marcando una más profunda huella, hasta que se va adquiriendo la convicción firme de que Efraín Huerta es uno de los poetas más puros, finos, elevados de nuestro tiempo...", palabras que hoy en día tienen gran vigencia.

Por su parte, el investigador literario Emiliano Delgadillo, en su epílogo "El corazón blandido", escrito especialmente para esta edición conmemorativa, afirma que "Los hombres del alba representa" es una suerte de "una primera asimilación mexicana del surrealismo de lengua española", sobre todo porque los primeros poemas del libro se escribieron entre los años 1935 y 1938.

"Es un libro que, por un lado, reinaugura el tópico del alba para la tradición mexicana, mucho más afecta al nocturno y a la poesía del crepúsculo, a la vez que, por el otro, comienza un nuevo tema que es el de la poesía de la ciudad moderna, pues se aparta de la poesía de la ciudad modernizada o, quizá mejor, industrializada, como la de ´Vrbe´ (1924), de Manuel Maples Arce", dijo luego.

El ensayista sostuvo más adelante que "Los hombres del alba" es un libro con una vigencia tremenda, "puesto que contiene visiones proféticas de la tragedia que hemos vivido periódicamente a lo largo de siete décadas; la angustia y la zozobra ante el mundo, la amada y la palabra no han dejado de ser temas constantes de nuestra literatura y, lo que es peor, de nuestra realidad".

Delgadillo aseguró que es una obra que no ha dejado de leerse no sólo por escritores, como le suele ocurrir penosamente al grueso de los libros de poesía, sino también por los lectores comunes. "Los hombres del alba" se sigue leyendo por quienes han odiado y amado la ciudad que habitan, por quienes se han rebelado de una u otra forma contra las abominables injusticias, finiquitó.