El embajador de México en Washington, Eduardo Medina Mora, sostuvo hoy que el objetivo de los gobiernos de las Américas no debe ser poner fin al tráfico de drogas, sino dar a los ciudadanos el derecho a vivir en paz con sus familias.

"Nuestro problema real es la debilidad institucional. En justicia y seguridad carecemos de la fuerza y presencia que nuestros gobiernos tienen en otras áreas", reconoció ante funcionarios, académicos y empresarios convocados por el Centro Woodrow Wilson.

"Desde una perspectiva nacional, el objetivo no debe ser acabar con el tráfico de drogas, porque está más allá de nuestro alcance, si no dar a los ciudadanos ordinarios el derecho a vivir en paz", añadió el diplomático mexicano.

Medina Mora sostuvo en ese sentido que el crimen organizado es capaz desafiar los poderes básicos del Estado, así como el monopolio del uso de la fuerza, de la promulgación de leyes y de la recolección de impuestos.

"El reto al poder del Estado llega a tal grado que ha habido una pérdida de control territorial en geografías relevantes", subrayó en el foro celebrado en el Hotel Willard.

El embajador mexicano señaló por ello que los esfuerzos de los gobiernos deben ser orientados a una meta predecible, construir las bases para el estado de derecho.

"El narcotráfico no es el problema real, es sólo un componente del crimen organizado internacional, aunque empeora las cosas", dijo en alusión a otras actividades criminales como la extorsión, el secuestro, el tráfico de armas y los delitos cibernéticos.

"No hay una solución mágica o una bala de plata. El problema es complejo y no puede ser encarado con una estrategia única. Se necesita un enfoque holístico", apuntó.

Entre los elementos de la estrategia mencionó prevención, políticas de cohesión social, estrategias contra el lavado de dinero, cuidado médico, gobierno eficiente, estado de derecho, un sistema judicial justo y transparente, empleos, trabajos y oportunidades.

"Necesitamos fortalecer las instituciones. Necesitamos desplegar y mantener la presencia del Estado en cada esquina de nuestros territorios. Necesitamos dislocar la capacidad de las organizaciones criminales de reproducir su modelo en tiempo y geografía", remató.

Medina Mora sostuvo en este contexto marco que el debate de la legalización de las drogas es "estéril" si no se enmarca en la discusión más amplia sobre la fortaleza y la capacidad de las instituciones.

Antes, durante una sesión de la Junta de Gobierno del Centro Woodrow Wilson, Medina Mora sostuvo que México y Estados Unidos requieren revisar sus prioridades conjuntas y estrategias, en asuntos energéticos, fronterizos y de telecomunicaciones, entre otros.

Jane Harman, presidenta del Woodrow, aplaudió en el foro que la conversación sobre México en Estados Unidos pasara del tema de las drogas a una "visión más balanceada" sobre economía, comercio e inversiones.

"Es un necesario cambio luego de una perspectiva exageradamente pesimista", señaló la exlegisladora demócrata.

Andrew Seely, vicepresidente del Woodrow, dijo estar "cien por ciento de acuerdo" con el planteamiento de que la misión no debe ser el fin del narcotráfico.

"El asunto de las drogas es un problema de salud pública y la violencia debe verse como un asunto del estado de derecho", anotó.

Al foro asistieron el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, el exembajador mexicano Arturo Sarukhan, exlegisladores y hombres de negocios de México y Estados Unidos.