La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) respaldó las medidas de la Secretaría de Economía (SE), incluida la imposición de represalias comerciales, contra Estados Unidos por no modificar su sistema de etiquetado de país de origen para la importación de bovinos mexicanos.

Recordó que la entrada en vigor en marzo 2009, del sistema estadunidense de etiquetado de país de origen (COOL, Country of Origin Labeling) ha significado cuantiosas pérdidas económicas para las exportaciones de ganado bovino mexicano.

Por ello y con el apoyo de las secretarías de Economía y la de Agricultura, en junio de 2012 la ganadería mexicana obtuvo un fallo favorable ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), que resolvió que Estados Unidos debe modificar su sistema de etiquetado de país de origen.

Sin embargo, a pesar de que la decisión de la OMC comprende a la ley expedida por el Congreso norteamericano, como la Regla Final del Departamento de Agricultura (USDA), "el gobierno estadounidense equivocadamente pretende dar cumplimiento a la misma modificando solamente el segundo instrumento", añadió.

Consideró además que la Regla Final hace más marcada la discriminación en contra del ganado mexicano en lugar de eliminarla, "lo que se traducirá en una mayor reducción de los precios de nuestras exportaciones", advirtió el organismo ganadero.

Sostuvo que la nueva Regla Final prohíbe mezclar carne de ganado nacido en México con la de animales estadounidenses, y aumenta la complejidad de su sistema de etiquetado, ya que para cada corte se deberá informar el lugar de nacimiento, crianza y sacrificio del animal.

Ante ello, la CNOG aseveró que es evidente que no se cumple con la obligación de modificar un sistema que se ha demostrado y resuelto que es contrario a las obligaciones internacionales de Estados Unidos haciéndolo, como es el caso, más complejo, gravoso y discriminatorio.