Inspirada en la figura de Agustín Casasola y su archivo fotográfico, "El país de las metrallas o ratatatatataplán" arranca temporada el próximo 7 de junio en el Foro A Poco No, de esta ciudad.

Bajo la dirección de Emmanuel Márquez, la revista musical exhibe en distintos cuadros cómico musicales, algunos de los problemas políticos y sociales que aquejan a México desde la perspectiva de un fotógrafo documental.

Presentada por la compañía Teatro de los Sotanos, el trabajo del dramaturgo Felipe Rodríguez "trae a la actualidad esa tradición crítica del humor negro, de reírse del país y sus problemas, de sus usos y costumbres".

"Trae esa tradición efímera que apelaba a la situaciones del momento, a los problemas mediatos que al otro día se olvidaban y eran sustituidos por las nuevas noticias, casi siempre malas, del momento", señaló Márquez.

Considero que en esta puesta Rodríguez respeta la forma y el humor característicos de la revista mexicana y hace un viaje en el tiempo y trae de vuelta ese teatro que no necesariamente necesita un recinto que lo cobije, un teatro que se puede ver en cualquier esquina, en cualquier bar, en cualquier pueblo, un teatro que no por divertido deja de lado la reflexión sobre un país que sigue siendo de metrallas.

En el montaje, que podrá verse de viernes a domingo hasta el 30 de junio, participan Ixchel Muñoz, Lizeth Rondero y Felipe Rodríguez.

"El país de las metrallas o Ratatatatataplán" utiliza la sátira política para hacer una reflexión jocosa, chusca, salerosa, ácida y jacarandosa sobre temas como la evolución de nuestra nación, la política, la violencia y la degradación de la sociedad mexicana pero también de su espalda fuerte, trabajadora y pipilesca (de Pípila) con la cual es capaz de soportar las muchas lápidas que la degradan constantemente.

De acuerdo con los organizadores, el texto está basado en "El país de la metralla", revista en un acto, dividido en cinco cuadros y una apoteosis de José F. Elizondo, de 1913.

Además juega con la aparente ingenuidad del humor, utiliza la espontaneidad del doble sentido y de la música con canciones casi surrealistas, aprovecha el vínculo de lo periodístico con la acción dramática al abordar temas actuales y candentes, retratando el encanto de los personajes populares.

Señalaron que su principal característica escénica es ser todoterreno; pues puede ser representada tanto en el interior de un teatro, como en la calle, así como en espacios alternativos.

"El país de las metrallas o Ratatatatatataplán" describe de la mano de su protagonista, un fotógrafo ambulante (inspirado en Agustín Casasola y su importante archivo fotográfico), las distintas fotografías del "México actual", a la gente en cada "pueblejo" al que llega a instalar su puesto de fotografías.

El diseño del "tendajo" está basado en los puestos ambulantes de fotografías, con sus telones pintados a mano, sus vestuarios a vistas y su encanto improvisado.

"Por eso es también un discreto homenaje a todos los reporteros y fotoperiodistas que debido a su labor han muerto a lo largo de los últimos seis años", agregó Márquez.

En la trama, Ixchel Muñoz personifica a una pelandusca de afición y rataplanera de convicción. Esta monumental actriz encarna a galantes fulanas tales como Rosita, Margarita y Miss Crazy Crisis para cambiar, en menos de lo que la luz se hace en el ojo, al Nopal 1 y a Mister Dick Sucker, logrando dilatar al mencionado Dick con singular maestría.

Su heroicidad la lleva a representar a "Perripe" Falderón, mientras la escucharemos ser la voz de Doña Cámara a lo largo del espectáculo.

Por su parte, Lizeth Rondero encarna a Martina, a la Mamá y a Miss Crazy Crisis. Es el complemento de Mister Dick Sucker y transmuta en Nopal 2, Rosendo, Pérez, Invitados, Al Chapone, Miss Laguna Verde para terminar como la voz de la Virgen.

A su vez, Felipe Rodríguez da vida en escena a Chucho, Cardoso, El Pueblo y a Mister Dick Sucker, mientras le mete mano a la tal Doña Cámara.

Así lo veremos transitar en sus pasatiempos esquizoides y de pasadita nos llevará como "El Fotógrafo" en este singular viaje compuesto de múltiples fotografías, canciones y disparates muy vernáculos.