La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, exhortó hoy a sus conciudadanos a desprenderse de los prejuicios en contra de los inmigrantes que viven en este país europeo y llamó a una apertura intelectual.

"Esa idea debe salirse de las cabezas", dijo Merkel al inaugurar la Conferencia de Integración en Berlín, lo que representó la primera vez que la gobernante se expresó en forma tan clara contra esos prejuicios que aún tienen fuertes raíces entre una parte de la sociedad alemana.

"Queremos ser un país de integración", la sociedad alemana debe desarrollar "una cierta apertura intelectual", señaló.

Merkel consideró que la integración de inmigrantes no es sólo muy importante para Alemania, sino también a nivel europeo.

El trasfondo de la Conferencia de Integración y el llamado de la canciller se relacionan, en parte, con la necesidad que tiene la primera economía de Europa de mano de obra especializada, que ya su carencia empieza a resentirse desde ahora.

Merkel dijo que se necesita desplegar una gama más amplia de esfuerzos para integrar a los inmigrantes que viven en el país.

En ese contexto se refirió a la serie de asesinatos racistas que perpetró una célula terrorista neonazi alemana entre 2000 y 2007, y que hasta noviembre del 2011 fue descubierta por las autoridades.

La canciller federal también recordó que se cumplen 20 años de los asesinatos en Solingen, del 29 de mayo de 1993, a causa de un incendio intencional en el que murieron cinco personas, y que fue provocado por odio xenófobo contra las familias turcas que ahí vivían.

Calificó esos dos momentos de la historia contemporánea de Alemania de "graves reveses", pero aseguró que se hará todo lo posible para que casos así no se repitan en este país.

Merkel dijo que la Comunidad Turca en Alemania se queja de que hay todavía racismo en el país y por ello habló con el presidente de esa comunidad, Kenan Kolat.

"No hay que agazaparse. También debemos confrontar las cosas desagradables", dijo la canciller al referirse a los prejuicios racistas.

En Alemania viven en la actualidad 16 millones de extranjeros de una población total en el país de casi 83 millones.

Estudios de la Agencia Federal del Trabajo, dependiente del Ministerio del Trabajo, revelaron que quienes son inmigrantes o proceden de familias inmigrantes tienen mayores desventajas en el mercado de trabajo nacional en comparación con quienes son alemanes.

La Conferencia de Integración tiene como objetivo encontrar soluciones a esa problemática.

En la Conferencia participan altos funcionarios del gobierno alemán y representantes de las asociaciones de migrantes en el país, empresas y consorcios alemanes, así como expertos en el tema y representantes de los gobiernos estatales.

Los inmigrantes constituyen el 35 por ciento de los desempleados, el mayor porcentaje de desocupados en este país europeo, según cifras oficiales de la Agencia Federal del Trabajo.

La crisis económica que sufren en la actualidad los países del sur de Europa ha provocado un incremento en la migración hacia Alemania, sólo en 2012 llegaron más de un millón de extranjeros.

La mayor parte de ellos están bien calificados, de acuerdo a las investigaciones de la Agencia.

La propuesta en el Continente es que a futuro se de una libre circulación de las fuerzas de trabajo europeas hacia los diferentes países de la Unión Europea, lo que requiere de calificación, de conocimiento de idiomas y movilidad.

El ministro alemán de Economía, Philipp Rösler, pidió que Alemania intensifique la inmigración de fuerzas de trabajo calificadas.

El ministro se pronunció a favor de que el gobierno alemán otorgue la doble nacionalidad a los inmigrantes, así como la aplicación de un sistema de puntuación para estimar el grado de calificación del inmigrante, tal y como se hace en Canadá.

El propio Rösler tiene sus raíces en el extranjero, ya que es de origen vietnamita, fue adoptado cuando niño por un matrimonio alemán y creció y se formó en el país europeo y ahora es también el vicecanciller Federal de Alemania.

Líderes opositores, tanto del Partido Socialdemócrata como de los Verdes, acusaron al gobierno demócrata cristiano-liberal de haber fracasado en el tema de la integración.

Demandaron actuar más en lugar de emitir planes de acción, conceder la doble nacionalidad y facilitar los trámites de nacionalización.