Con 56 años de cantante, Raphael enamoró con su voz y sus canciones al público de Los Ángeles, a quienes prometió que no los volverá a dejar por más de seis anos.

Tres recordar que no se presentaba en esta ciudad desde hace seis años, el llamado "Ruiseñor de Linares" se entregó como un debutante a su público, al que le cantó por casi tres horas en el Teatro Nokia.

"Estoy encantado de estar de nuevo en Los Ángeles, prometo que jamás los voy a dejar por más de seis años", prometió el intérprete que ha rechazado la opción del retiro profesional como otros de su edad.

Y es que en verdad sorprendió que sus más sonados éxitos los interpretó con gran calidad, lo que hizo que en numerosas ocasiones el público se pusiera de pie para vitorearlo.

En la que es su gira "Mi gran noche", Raphael cantó ante un repleto teatro con capacidad de siete mil personas y a quienes además hasta les dio muestra de profesionalismo y puntualidad, lo que no es común en conciertos.

Acompañado de cinco músicos, sin coros ni gran producción, Raphael dio muestra de que no necesito de eso, porque mantuvo entretenidas a varias generaciones entre asistentes, aunque predominaron sus contemporáneos.

De figura esbelta y su eterna melena sin canas, el cantante apareció vestido de traje y camisa negra sin corbata y muy pronto se despojó del saco para bailar con lento vaivén y a ratos hacer sus poses y expresiones que tanto lo caracterizaron.

Todo le era festejado mientras él correspondía a las demandas por temas y de ahí pasó por "Digan lo que digan", "Ella ya me olvidó", "Provocación", "Sexo sentido" "Maravilloso corazón" y "Como yo te amo", aparte de otras poco conocidas.

Cuanto interpretaba "Canciones del alma", Miguel Rafael Martos Sánchez, quien recién cumplió 70 años, compartió que empezó a cantar a los 14 años "así que no pude disfrutar de mi adolescencia como hubiera querido".

Aquí hasta ofreció una disculpa por no poder cantar en este concierto algunos de sus grandes éxitos, "por más que quiera no podría realizarlo", a quien le faltó "La Llorona" y "Estoy llorando hoy por ti", entre muchas más.

El actor y cantante que ha grabado mas de 77 álbumes es el único en la historia de la música latina en recibir un Disco de Uranio por la venta de más de 50 millones de copias sólo de su álbum "Ayer, hoy y siempre".

También aprovechó para dar un reconocimiento a Manuel Alejandro, quien fue uno de los compositores que más éxitos le grabó y de quien el año pasado volvió a grabar un tema después de 28 años de no hacerlo.

Con Manuel Alejandro, Raphael hizo mancuerna con éxitos como "Yo soy aquél", "Cuando tú no estás", "Digan lo que digan", "Desde aquél día", "Amor mío", "Qué sabe nadie" y "En carne viva", entre otros, y que aquí volvió a cantar.

También hizo un homenaje con temas como "Adoro", el sentido bolero de Armando Manzanero y "Nostalgias", el gran tango de Gardel.

Desde el publico había señoras con sus mejores galas y cabellos peinados, que de pie no dejaban de lanzarle besos y abrazarlo a distancia mientras hacían miradas de añoranza por intrigantes recuerdos y otra no dejaba de gritarle "papito!".

Hasta un hombre maduro del público acatarró a sus más cercanos porque no dejaba de gritar "Rafita por tu culpa me casé!", "Por tu culpa soy alcohólico!", "Toco madera Rafita!", "Ah, te falta 'Yo soy aquél' Rafita!".

Fue tal la pasión que despertó el recital, que dos hombres ya de edad y con sus dos parejas maduras estuvieron a punto de liarse a golpes sólo por disputarse asientos y por no dejarse disfrutar el concierto lo que a final fue controlado por la seguridad.

Raphael, quien fue diagnosticado de hepatitis B y en 2003 tuvo un transplante de hígado que pareciera ser el tanque adicional que le ha dado ese potencial en su voz y que impresionó al cantar a capela y sin micrófono en una de sus canciones.

Al final Raphael y después de ser regresado por aplausos en numerosas ocasiones, terminó su concierto y después de cantar más de 40 temas se retiró con su primer éxito en 1966 "Yo soy aquél", con un tono de voz que nunca pareció desgastarse.