La exposición "La Transición en tinta china", que recrea el cambio político español hacia la democracia, a través de las viñetas de los dibujantes más importantes, publicadas en distintos periódicos y revistas, fue presentada hoy.

Las obras pertenecen al fondo de la Biblioteca Nacional de España y se complementan con originales cedidos por distintos artistas del sector como Forges, Peridis, El Perich, Gin, Mingote, Chumy Chumez, Siro, Ballesta, entre otros.

Además, la Casa Real prestó varias caricaturas que tienen como personaje central a la figura del rey Juan Carlos, indicó en un comunicado la Biblioteca Nacional de España, que expone la muestra.

El comisario de la muestra es Francisco Bobillo de la Peña, con la colaboración de los humoristas gráficos Forges y Peridis.

El comunicado señaló que la transición a la democracia en España coincide con un extraordinario florecimiento del humor político gráfico.

Desde los años anteriores a la muerte del dictador Francisco Franco, los dibujantes, a través de nuevas publicaciones, fuerzan los límites de la censura y ofrecen a sus lectores el fruto de su talento expresivo y de su ingenio.

La exposición se plantea dos cuestiones: ¿Cuál fue la visión de esos dibujantes acerca de la Transición política? y ¿Cómo contribuyeron a ella?.

"En conjunto, es un relato muy crítico y exigente, rebelde e iconoclasta, comprometido con la libertad y nada dispuesto a aceptar una democracia mutilada o maquillada. Las urnas fueron su alegoría", apuntó el documento.

Aseveró que el humor político, a menudo rebelde e irreverente, mantiene siempre una relación conflictiva con los gobernantes. En el caso concreto del humor gráfico, el conflicto suele ser más agudo.

Recalcó que los dibujantes parodian el discurso del poder, realzando su carácter cómico, y revelan su frecuente impostura para provocar la sonrisa cómplice del lector.

Así, unas veces, los poderosos encerrados en un recuadro o una tira cómica pierden su solemnidad al convertirlos en personajes de historieta, o se humanizan al ser desdoblados para mostrarse disconformes consigo mismos, tal y como son vistos por Peridis, dijo.

"Otras veces, despojados de aquel manto, tropiezan, se equivocan o son importunados por individuos anónimos desde el sentido común, tan lejano al lenguaje oficial. Como Cervantes conocía bien, en la incongruencia germina el humor", apuntó.

La Biblioteca Nacional de España refirió que en este país, desde los últimos años del franquismo, el humor era una forma de rebeldía.

"Quienes miraban los dibujos de humor político recuperaban un instante el sentido lúdico de la infancia para disfrutar con esa dicha que proporciona la travesura o la transgresión. La risa produce alivio.

Incluso, aunque no es tan sencillo, también se puede reír de miedo para conjurarlo. Es decir, el humor como exorcismo", expuso.

Aseveró que en dicha época, los dibujos de humor político -esa peculiar literatura- conquistaban al lector más que los textos.

"Los humoristas gráficos utilizaron con gran habilidad los recursos expresivos de la comedia y de la farsa, así como los instrumentos de la retórica clásica para satirizar situaciones, desenmascarar actitudes y burlarse de lo pretendidamente serio", sostuvo.

Puntualizó que era otro modo de denunciar atropellos o injusticias desde la ironía sutil o la irreverencia ácrata y formalmente, la modalidad expresiva utilizada por los dibujantes era variadísima.