El Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos (ACNUDH) denunció hoy una vez más el fracaso de la comunidad internacional para frenar la catástrofe humanitaria en Siria y advirtió que en el país árabe se vislumbra "una pesadila".

Al inaugurar la sesión del Consejo de Derechos Humanos, la titular del ACNUDH, Navi Pillay, externó: Siria vive "un desastre humanitario, político y social que ya está sobre nosotros, y lo que se vislumbra es una verdadera pesadilla".

Señaló que los trabajadores humanitarios se esfuerzan por encontrar formas cada vez más complejas para ofrecer un poco de ayuda, ya que hoy "una de cada tres personas en Siria necesita la ayuda internacional".

Sin embargo, deploró Pillay, "la comunidad internacional parece incapaz de hacer un fuerte compromiso con la solución de la crisis".

"Insto a los Estados a que hagan todo lo posible por forjar un fin a este desastre humanitario, ya que a veces parece que podemos hacer poco más que gritar en la oscuridad y tratar de contar los muertos", manifestó.

Según informes recabados por el ACNUDH, los grupos armados han utilizado a civiles como escudos humanos, y los secuestros están aumentando.

Continúan bombardeos con artillería pesada en zonas urbanas densamente pobladas, así como ataques a hospitales.

Incluso, hay acusaciones de que algunos grupos de la oposición han obligado a las mujeres jóvenes y las niñas menores de edad a casarse con combatientes.

"Y seguimos recibiendo informes sobre grupos contrarios al gobierno que cometen crímenes horribles, como la tortura y las ejecuciones extrajudiciales".

Pillay recordó a los miembros del Consejo que los seres humanos asustados atrapados por la violencia dependen de la comunidad internacional para la protección y asistencia.

"No podemos, no debemos, seguir ignorando sus ruegos", exhortó.

Pillay subrayó que el conflicto está siendo "alimentado por actores externos", haciendo referencia a la transferencia de financiación y armas desde el exterior a los grupos rebeldes y el anuncio de Hezbollah en el que proclama su apoyo al presidente Bashar al-Assad.

Hezbollah, una milicia chiíta libanesa fuertemente armada y que recibe el respaldo de Irán, ha ayudado a las fuerzas del presidente sirio a obtener la ventaja en la batalla por el control de Qusayr, localidad estratégica situada cerca de la frontera con Líbano.

Pillay mostró su preocupación por miles de civiles que están atrapados, por bombardeos y ataques aéreos por parte de las fuerzas gubernamentales sobre la ciudad de Al Quseir (oeste del país).

El ACNUDH reclamó que se les permita salir de manera segura de esa localidad.

Una vez más, Pillay instó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a remitir la crisis de Siria a la Corte Penal Internacional.

"No se puede permitir que crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad queden impunes", urgió.

"Debemos dejar claro tanto al gobierno como a los grupos armados de oposición que habrá consecuencias para los responsables", agregó Pillay, quien urgió a que "el mundo tome medidas para poner fin a este terrible conflicto".

Los representantes de Estados Unidos, Qatar y Turquía pidieron al máximo órgano de derechos humanos de la ONU convocar a un debate urgente que podría tener lugar este miércoles, para buscar formas de poner fin a la guerra civil en Siria y hacer pagar a los responsables por la muerte de miles de civiles.