La economía de Guatemala crecerá en alrededor de 3.5 por ciento al cierre de 2013, pero deberá mejorar otras variables, como la carga tributaria, para consolidarse, estableció un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Una misión del FMI, que finalizó esta semana una visita de evaluación, concluyó que la economía guatemalteca mantiene una tendencia de crecimiento luego de una etapa de estabilidad.

Señaló que la economía nacional logró recuperarse de la crisis financiera mundial y de los desastres naturales -por efecto de las lluvias y la temporada de huracanes- que padeció el país centroamericano en 2010.

La macroeconomía creció más de cuatro por ciento en 2011 y el año pasado, cuando se desaceleró, llegó a tres por ciento. Se estima que para fines de 2013 la actividad económica se ubicará en 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

El FMI puntualizó que la inflación disminuyó en forma sustancial en 2012, al registrar un índice de 3.4 por ciento, y aunque hasta abril pasado creció a 4.1 por ciento, se considera que cerrará el año en el rango de la meta establecida.

"Las perspectivas, en términos generales, se consideran también positivas", con un crecimiento de 3.5 por ciento en 2013 y 2014, "respaldado por una demanda interna boyante y un crédito al sector privado saludable", destacó.

Se espera, además, una estabilización del déficit del gobierno central en 2.25 por ciento y una lenta elevación de la deuda pública que llegaría al 28 por ciento del PIB en 2018.

Los especialistas del FMI advirtieron, sin embargo, que las proyecciones "están sujetas a riesgos a la baja a raíz de las incertidumbres mundiales y de las restricciones en la política interna".

"A corto plazo, un crecimiento (económico) más bajo de lo esperado en Estados Unidos, tendría repercusiones adversas que se transmitirían por vía del comercio y de las remesas" familiares enviadas desde ese país a Guatemala.

La misión del FMI también aclaró que "los intentos de reforma fiscal estructural han sufrido reveses y retrasos", luego que el gobierno del presidente Otto Pérez Molina, quien asumió en enero del 2012, logró que se aprobara el año pasado.

Dijo que las acciones legales contra el paquete de reforma fiscal, interpuestas sobre todo por el sector empresarial, si bien no han prosperado, por la incertidumbre "han contribuido a mermar la recaudación fiscal".

Destacó la "sostenibilidad fiscal" de Guatemala pero recomendó que ésta "debe reforzarse en el mediano plazo", así como realizar esfuerzos adicionales "a fin de movilizar ingresos fiscales más allá de las necesidades de consolidación".

La entidad internacional indicó que "se requerirán mayores ingresos fiscales para apoyar el gasto público prioritario y alcanzar la sostenibilidad a largo plazo".

Según datos oficiales, con menos del 11 por ciento, Guatemala (14.5 millones de habitantes) es uno de los países con la menor carga fiscal entre los países de América Latina".