La Confederación Nacional Campesina (CNC) informó que trabaja para lograr la Ley de Planeación para la Seguridad Alimentaria, a fin de evitar "la tentación de reinventar" esta política en cada sexenio de gobierno.

Con dicha ley se busca reducir 50 por ciento la importación de alimentos básicos, al aumentar la producción de maíz, trigo, frijol, arroz, soya, sorgo, leche, carne de bovino, porcino y ave, así como mitigar el alza de sus precios por el desabasto y la especulación, argumentó.

En un comunicado, el presidente de la CNC, Gerardo Sánchez García, reconoció que a seis meses de que inició el actual gobierno se cumple, con hechos, el propósito de que el sector agroalimentario tendrá atención prioritaria.

Prueba de ello, expuso el también senador, son los apoyos a través del Programa Nacional contra la sequía, el aumento a la leche que Liconsa paga a los productores del sector social, el impulso a la ganadería y a las zonas rurales de autoconsumo.

Afirmó que los más de cuatro millones de cenecistas han refrendado su disposición para lograr, en alianza con el gobierno, los propósitos de la Cruzada Nacional contra el Hambre, por lo que propondrá al Congreso de la Unión una Ley de Presupuesto transexenal de largo plazo, mínimo de siete años.

Ello, abundó Sánchez García, ya que buscan definir una política funcional y adecuada para el sector agroalimentario; así como la promulgación de la Ley Reglamentaria de las modificaciones a los Artículos cuarto y 27 constitucionales.

Resaltó que el éxito de la Cruzada Nacional Contra el Hambre depende, en gran medida, de aumentar la producción de alimentos y no de la dependencia del mercado internacional, de ahí que con el Plan Nacional de Desarrollo (PND) resurgió la esperanza en el sector que implica más inversiones públicas y privadas.

Asimismo destacó la importancia de este propósito al considerar que en los últimos seis años a nivel mundial ha crecido más la demanda de alimentos que el de la producción, lo que se ha traducido en una crisis alimentaria mundial y uno de los grandes riesgos que enfrenta el país.

Dicho panorama, comentó, ocasiona que los países exportadores reduzcan su oferta en los mercados internacionales, lo que puede desencadenar la posibilidad de escasez en el abasto de alimentos a nivel mundial.