Tavira, Luna y Singer disertan sobre el teatro en Bellas Artes

A lo largo de la existencia del Palacio de Bellas Artes, el teatro se ha convertido en "una presencia permanente, pero excepcional", toda vez que se construyó para la ópera y la música, consideró Luis de Tavira, actual director de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

Al participar en la sesión "El teatro en el Palacio de Bellas Artes", el dramaturgo expuso, además, que la amplia programación que lo caracteriza impide que el recinto sea adecuado para realizar el proceso de puesta en escena, de acuerdo con los caminos que ha tomado el teatro en los últimos años y que requiere de estabilidad, tiempo y espacio.

En ese sentido, consideró, la promesa de dar al arte escénico un gran Teatro Nacional "es todavía una asignatura pendiente de las instituciones, ya que, por ejemplo, la CNT no tiene una sede estable ni permanente".

El escenógrafo Alejandro Luna coincidió con Luis de Tavira en que hacer teatro en el Palacio de Bellas Artes es difícil y más caro que en otro espacio.

Asimismo, recordó su experiencia en la celebración de los 50 años del recinto, con la puesta en escena "La verdad sospechosa", en una adaptación y dirección de Héctor Mendoza.

"En aquella ocasión, se tuvo muchos problemas con la acústica y se decidió usar micrófonos, pero en la función estelar el sonido se mezcló con los servicios de comunicación del equipo de seguridad del presidente de la República", refirió, de acuerdo con declaraciones difundidas por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

En su oportunidad, Enrique Singer hizo notar que si el teatro se ausentó por grandes espacios de tiempo del Palacio de Bellas Artes a partir de los años 50 del siglo XX, fue porque se construyó el entonces Teatro del Bosque, hoy Teatro Julio Castillo, y las grandes producciones, de amplio formato, pasaron a ese recinto de Chapultepec.

El director de escena y actor rememoró tres momentos de su vida en el Palacio de Bellas Artes: cuando asistió por primera vez a ver "Sueño de una noche de verano" (1984), dirigida por José Solé; al participar como actor en "120 mil leguas de viaje submarino", dirigida por Hugo Hiriart y Mario Espinosa para el Teatro Escolar del INBA, y como productor de "Don Juan Tenorio", puesta en escena de Martín Acosta. Las tres son recuerdos imborrables en mi vida".