Un par de sandalias decoradas con cuentas de colores nunca había significado tanto para un grupo de mujeres de la tribu Maasai de Kenia, en África, como ocurrió hace cuatro años, cuando empezaron a bordar su empoderamiento sin dejar de lado su cultura.

A través del Proyecto Maasai, más de mil 600 mujeres obtienen por primera vez en su vida ingresos propios y estables para satisfacer necesidades como comida, salud y educación, pero que sobre todo les llevan a ser protagonistas en el desarrollo de su propia comunidad.

El trabajo artesanal que realizan requiere de cinco meses al año, periodo que se traduce en un mejor futuro, que impulsa a nivel internacional los colores y las tradiciones de una de las comunidades que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es de las más amenazadas en el mundo.

Las dificultades para ir a la escuela, la participación equitativa en la economía familiar y el poder de autodeterminación de las mujeres fueron el impulso para que el jefe maasai Kikanae OIe Pere saliera en búsqueda de apoyo.

William, como se hace llamar en el mundo occidental, dejó Kenia para cumplir ese sueño. Es también director de la Asociación de Desarrollo, Comercio Alternativo y Microcrédito (Adcam) en su país natal, organización no gubernamental que fue el pilar para que el líder keniata avanzara en su propósito.

La Adcam empezó a trabajar con esa tribu en 2007, bajo tres líneas de acción: apoyo a las mujeres artesanas, educación primaria a los niños, y autogestión y sostenibilidad. Luego, surgió la oportunidad de unir las artesanías maasai con el mundo del calzado.

Así, con la venta de sandalias bordadas a mano por mujeres adultas -pues no se permite trabajar a los niños ni a las niñas- las más de mil 600 familias que dependen de ellas obtienen un ingreso estable, que no se logra con el pastoreo de ganado, actividad tradicional a la que se dedican los hombres maasai.

La sequía y la falta de educación han sido algunos de los factores que afectan la vida en esa comunidad keniata, y los cuales Kikanae OIe Pere pretende que queden atrás.

Sabe y siempre supo que dejar la comodidad del hogar es lo que tiene que hacer un líder. Además de sobrevivir sin comida ni agua tiene que enfrentarse a diversos problemas e incluso animales. Él se enfrentó a un león.

Así, salió de Kenia y lleva 10 años buscando apoyo para su comunidad, y está consciente de que ahora se ha convertido en un puente entre su cultura ya la de otros países.

Uno de sus sueños que, asegura, se convirtió en realidad es la escuela ADCAM mara vision School, fundada en 2011, en la que 160 niños reciben educación básica.

"Lo más importante es que ellos entienden y respetan la cultura, están cerca de la forma de vida de los maasai, con respeto también de la vida animal", dijo en entrevista el jefe maasai en un entrecortado inglés, al tiempo que reconoció que extraña su hogar y a su familia.

Sin embargo, comentó, los mexicanos han sido muy amables con él y le han demostrado su cariño, y con una sonrisa comenta el caso en que se encontró en un elevador, con unas 10 personas, algunas de ellas lo saludaron y una joven le preguntó que si le podía dar un beso.

Sobre el Proyecto Maasai, el director de comunicación de Pikolinos España, Marcos Vega, destacó que lo más importante es que el proyecto demuestra que es posible unir con éxito el mundo de la moda con iniciativas de desarrollo que respetan la cultura y el hábitat de las personas.

"Es posible ayudar a las comunidades que estén en riesgo, como la tribu Maasai, o que estén en situación de pobreza, no firmando cheques, firmando ayudas de dinero, sino aportando herramientas para que ellos mismos puedan buscarse un futuro mejor y mejorar sus condiciones de vida", dijo.

El director de Marketing de la marca española explicó que el proyecto tiene una producción de 22 mil pares de sandalias decoradas con artesanías maasai, que estarán a la venta en España, Francia, Estados Unidos y México, ya que -aseguró- este último es un mercado muy importante.

Recordó que esta iniciativa inició con una prueba piloto hace cuatro años, "con una producción muy pequeñita, con 600 pares de sandalias. El resultado fue tan bueno que seguimos trabajando conjuntamente".

La embajadora del Proyecto Maasai, para la colección 2013 -la cuarta- de la marca es la actriz Olivia Palermo, quien viajó a Kenia para conocer de cerca a las mujeres que trabajan en este proyecto de "moda sostenible".

A través de Adcam, Pikolinos envía a Kenia la piel de las sandalias y bolsos y luego de ser bordadas a mano con las cuentas se envían de regreso a las fábricas de la marca en España.