Clara López: una mujer rebelde de su origen oligárquico

La candidata de la izquierda colombiana, Clara López, proviene de una familia de las élites del poder oligárquico liberal de Colombia, pero desde su juventud se rebeló a su origen y se convirtió en una líder de causas sociales y populares.

Su nombre completo es Clara Eugenia López Obregón, con dos apellidos que le ponen el sello de su estirpe liberal, pues es sobrina y ahijada del expresidente Alfonso López Michelsen (1974-1978), uno de los hombres más ilustres y pensadores del liberalismo.

Pero por la sangre de esta mujer de carácter fuerte y de coherencia política e ideológica, también fluye la cultura con su primo el pintor Alejandro Obregón, el principal exponente del expresionismo romántico en Colombia.

Obregón rechazaba el academicismo y decía: "Yo no creo en las escuelas de pintura; creo en la buena pintura y nada más", y quizá la rebeldía de la candidata presidencial viene por el lado de su apellido materno.

López Obregón es la candidata de una alianza de dos partidos de izquierda, el Polo Democrático Alternativo (PDA) y la Unión Patriótica (UP), este último un movimiento que surgió a mediados de la década de 1980, en el marco de los frustrados diálogos de paz entre el gobierno conservador de Belisario Betancourt y las rebeldes FARC.

La UP fue exterminado por la extrema derecha de Colombia con complicidad de agentes del Estado, durante la guerra sucia que azotó a este país en las décadas de los años 80 y 90, época en que fueron asesinados más de tres mil militantes de la UP.

López Obregón con su coherencia política e ideológica, decidió que su candidata a la vicepresidencia, fuera una mujer de las entrañas de la izquierda colombiana, como es Aida Abello, sobreviviente de la UP, quien se asiló en Europa después de salir ilesa de un atentado con un rocket (misil) el 17 de mayo de 1996.

La aspirante a la presidencia por la izquierda colombiana, es una economista graduada en la Universidad de Harvard y doctora en derecho financiero y tributario de la Universidad de Salamanca, que son credenciales importantes para estar al frente de la jefatura del Estado.

En su época estudiantil en Harvard, se opuso a la Guerra de Vietnam. Cuando regresó a Colombia, trabajó en la Secretaría Económica de la Presidencia de la República, durante el mandato de su tío Alfonso López Michelsen.

En el gobierno de López Michelsen conoció a Álvaro Uribe Vélez, con quien estableció una relación sentimental que duró menos de un año, pero la dinámica política los ubicó en escenarios diferentes. Ella líder de la izquierda colombiana y su ex novio, jefe del derechista movimiento Centro Democrático.

Después de su paso por la administración de López Michelsen, ingresó al Nuevo Liberalismo, una disidencia del partido Liberal, liderado por Luis Carlos Galán, asesinado por las mafias de la droga en 1989, cuando disputaba la presidencia de Colombia.

En las filas del Nuevo Liberalismo, López Obregón fue elegida concejal de Bogotá y presidenta de dicha corporación pública, posteriormente fue Contralora de Bogotá.

En 1986 se vincula a la Unión Patriótica, grupo político al que perteneció su esposo Carlos Romero, un destacado dirigente de la izquierda radical de Colombia, con quien lleva 30 años de matrimonio.

López Obregón no estuvo por fuera de las fricciones y divisiones de la izquierda colombiana.

Buscó unir a estos sectores políticos e impulsó la creación del Polo Democrático Alternativo (PDA), un esfuerzo que duró poco, porque regresó de nuevo la división, pero ella se mantuvo firme en la línea de los llamados "polistas".

El PDA tuvo la gran oportunidad de gobernar la capital colombiana, el segundo cargo más importante de este país, con los alcaldes Luis Eduardo Garzón y Samuel Moreno, pero los escándalos de corrupción de este último, afectaron la opción de izquierda, como alternativa de poder.

Además la mayoría de los dirigentes de la izquierda de Colombia siguen la línea de algunos liderazgos de la derecha, en donde prima el interés personal y mesiánico a la hora de gobernar, así como la incoherencia política e ideológica al momento de hacer alianzas, como dicen algunos analistas locales: "hasta con el diablo".

Pero López Obregón mantiene en esta campaña su coherencia y desde un principio le apostó a una salida política negociada al conflicto con las guerrillas de las FARC, pero sin dejar de cuestionar al gobierno de Juan Manuel Santos.

Pero sus propuestas también están enfocadas en el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores, la formalización del empleo y la educación y ante todo revisar los Tratados de Libre Comercio (TLC), que firmaron los gobiernos de Uribe Vélez y Santos.

Clara López, quien está en el tercer lugar de la intención del voto para las elecciones de este 25 de mayo, busca modificar el modelo de desarrollo poniendo a toda la empresa y al Estado en función de la generación del pleno empleo como prioridad para mejorar las condiciones de vida de la población.

López Obregón podría convertirse en estos comicios en una de las revelaciones electorales, así no logre pasar a la segunda vuelta del 15 de junio, pues se perfilará como una alternativa real para el postconflicto.

Esto sería así siempre y cuando los movimientos de izquierda superen los egos de sus líderes, su mesianismo y las divisiones internas.