Dos misiles Scud impactaron en un suburbio donde el movimiento chiita libanés Hezbollah mantiene sus oficinas centrales en el sur de Beirut, que dejó cuatro personas heridas, y que las autoridades consideraron fue un "acto de sabotaje".

Versiones de testigos señalaron que uno de los cohetes alcanzó una concesionaria de automóviles, mientras que el otro dio en el balcón de un edificio residencial en el área Shiyyah poco antes de las 07:00 horas locales.

Cuatro trabajadores sirios que se encuentraban en la concesionaria resultaron heridos y fueron trasladados a un hospital cercano de la capital libanesa.

Cohetes de 107 mm fueron utilizados en el ataque, de acuerdo con fuentes de seguridad.

El barrio Shiyyah es uno de los suburbios del sur de Beirut, donde Hezbollah mantiene sus oficinas centrales.

El incidente se produjo 12 horas después de que el jefe de Hezbollah. Sayyed Hassan Nasrallah, confirmó la participación del grupo junto a las fuerzas del régimen del presidente Bashar Al-Assad.

El ministro del Interior, Marwan Charbel Caretaker, que llegó al lugar de los hechos una hora después del incidente, señaló que creía que el ataque fue un acto de sabotaje. "Espero que lo que está sucediendo en Siria no vaya a suceder en el Líbano", agregó.

Cuando se le preguntó si el opositor rebelde Ejército Libre Sirio puede haber jugado un papel en el ataque, Charbel fue tajante: "Eso es pura especulación", reportó el diario libanés The Daily Star en su versión digital en inglés.

Al-Assad está luchando para poner fin a una revuelta de dos años contra su gobierno, y se ha ganado el apoyo de Hezbollah, cuyos combatientes están luchando junto a las fuerzas del régimen sirio.

Las declaraciones de Nasrallah fueron las primeras en que el grupo libanés acepta de forma pública y abierta que sus hombres estaban luchando en Siria contra los rebeldes, que se alzaron en armas hace dos años y tres meses.

En un discurso televisado, también sostuvo que miembros de Hezbollah están luchando en Siria contra los radicales islámicos que representan un peligro para el Líbano, y prometió que su grupo no permitirá que los militantes sirios controlen áreas a lo largo de la frontera libanesa.

Desde que estalló el conflicto sirio, El Líbano se ha convertido en escenario de choques entre los partidarios de Bashar Al-Assad, en particular alauitas -que es la confesión del mandatario de Siria-, y los partidarios de los rebeldes sirios, principalmente sunitas.

Esta semana los choques armados que enfrentaron a diversas comunidades religiosas han dejado al menos 28 personas muertas y más de 250 heridos.