Rafael Ruiz Torres destaca panorama del Paseo de Santa Anita

La memoria del Paseo de Santa Anita ha sido plasmada en las obras de diversos artistas, que con un estilo propio han retratado escenas transcurridas en el lugar ubicado a las orillas del canal de La Viga, vía por la cual se comunicó la Ciudad de México del siglo XVIII al XX con pueblos como Mixquic, Tulyehualco y Xochimilco.

En un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) destacó que fue el paseo más concurrido de la capital, en el que trajineras cargadas de azúcar, maíz, legumbres, flores y otros productos ingresaban para ser vendidos en la urbe, causando un entorno colorido.

Al respecto, el investigador Rafael Ruiz Torres describió el panorama en la conferencia "La música en el paseo de Santa Anita", impartida en la Fonoteca del INAH, donde aclaró que durante los viernes de Dolores, un gran número de actores, músicos y cantores competían para exhibir sus habilidades.

La charla fue presentada en el seminario "Antropología, Historia, Conservación y Documentación de la Música en México", creado por Marina Alonso Bolaños en 2007, hoy coordinado por Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH, de la Coordinación Nacional de Difusión.

Incluso, el "Manual del viajero en Méjico", de Marcos Arróniz, consignaba que la gente del pueblo se embarcaba en canoas que se fletaban por cortas cantidades y llevaban a los pueblos de Iztacalco, Santa Anita, la Resurrección y lugares intermedios a tomar sabrosas meriendas.

De acuerdo con el INAH, en 1785, el virrey Bernardo de Gálvez ordenó trazar una vía junto al canal, que iba desde la Iglesia de San Pablo hasta la Garita de la Viga.

En un primer plano se concluyó hasta el mandato del II Conde de Revillagigedo y comprendía aproximadamente kilómetro y medio con 30 metros de diámetro, y fue llamado Paseo Revillagigedo, Paseo Juárez y Paseo de Ixtacalco.

Por el lado occidental tenía residencias y puestos de vendimia, caminaban familias y montaban caballos, recorrían el paseo en carruajes en la vía aplanada o lo navegaban en embarcaciones de pasajeros.

Los viernes de Dolores era la principal festividad de Santa Anita y consistía en una celebración popular y colorida a la que incluso acudieron personajes como Gemelli Careri, aventurero y viajero italiano del siglo XVII, y Alexander Von Humboldt, geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador alemán.

En una parte del canal se llevaba a cabo la fiesta de las flores o Paseo de Santa Anita, durante la cual se vendía gran cantidad de flores que la gente llevaba para adornar el altar de la Virgen de Dolores.

Era concurrido por todas las clases sociales, los ricos a caballo en sus carruajes y los pobres a pie o hacinados en las trajineras.

En 1876, las Comisiones Municipales de paseos y diversiones públicas de la ciudad ordenaron que en los paseos de la Viga existiera un lugar en el que se pudieran situar las bandas de viento como atractivo de la festividad.

Algunos de los cantos que se escuchaban por las calles eran "El vejuquito", "El pan de jarabe", "Un paseo por Santa Anita" y "Santa Anita".

Diversos escritos describen a Santa Anita como un lugar de fiesta, en el que la música, acompañada del pulque y las flores que adornaban el momento hacían que todas las clases sociales convivieran, y que tales dinámicas fueran fuente de inspiración para que algunos compositores académicos plasmaran la esencia del lugar en su trabajo.