Pide el Papa a obispos mexicanos permanecer junto al pueblo

El Papa pidió hoy a un grupo de obispos mexicanos permanecer siempre junto al pueblo y aseguró que sigue de cerca las problemáticas que afronta cotidianamente el país latinoamericano.

Francisco recibió la mañana de este lunes en el Palacio Apostólico del Vaticano a unos 70 prelados de México, quienes se encuentran en Roma participando estos días de una especial visita para informar sobre la situación en sus diversas diócesis.

El pontífice entregó a los prelados un largo discurso por escrito, el cual prefirió no leer. En cambió pronunció unas breves palabras improvisadas y después saludó de mano a cada uno de los obispos.

En su mensaje aseguró haber "aprendido mucho" de su encuentro con los pastores mexicanos, reconoció que en diversos sectores del país se viven "problemas serios", pero reconoció que la Iglesia allí "está consolidada sobre fundamentos muy fuertes".

"Parte de sus hijos atraviesan la frontera, todos los problemas de las migraciones, aquellos que no llegan del otro lado. Muchos hijos mueren, hijos asesinados por mano de los sicarios contratados. Todos estos son problemas serios", manifestó.

"Y después la droga que ustedes sufren muy seriamente. Cuando un campesino te dice: ¿Qué quieres que haga? Si cultivo maíz vivo un mes, si cultivo opio ¡vivo todo el año!", agregó.

Por ello les pidió "negociar con Dios por el pueblo", lo cual se hace rezando y siempre al lado de la gente. "Con estas dos cosas sigan adelante", insistió.

Poco antes del discurso de Jorge Mario Bergoglio, había tomado la palabra el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el cardenal y arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega.

Ante el Papa señaló que el pueblo de México junto con su gobierno buscan darse las estructuras adecuadas para un desarrollo justo y sustentable para todos.

Pero reconoció la "extendida y endémica pobreza en un gran sector de la población, con todo lo que esto conlleva: ignorancia, enfermedades, abandono del campo, emigración a la ciudad y al vecino país del norte".

Describió el sufrimiento de muchos migrantes que a menudo son víctimas de atracos, extorsión, violaciones y muerte.

También se refirió a la presencia y actividad del narcotráfico, que ha causado muchas muertes, daños a la salud física de la juventud y a la salud moral de las familias, entre otros daños sociales.

"No obstante somos un pueblo que ama, celebra y canta a la vida, tenemos que lamentar como se ha ido enseñoreando la cultura de la muerte, manifestada en una falta de respeto a la sacralidad de la misma vida", estableció.

"No sólo en las muertes violentas y crueles del crimen organizado, sino también en la mentalidad abortista de algunos sectores, muchas veces impulsada por políticas de agenda que atentan contra nuestra conciencia, la soberanía de nuestra nación y directamente contra el santuario de la vida, la familia", ponderó.

No obstante el pueblo mexicano ama la convivencia, y práctica la solidaridad y la hospitalidad, se lamentó de "las hondas divisiones en algunos sectores de la sociedad, provocadas muchas veces por intereses de partidos políticos y grupos de poder que no buscan el bien común sino su propio beneficio".

Precisó que a la base de estas obscuras realidades está la "arraigada cultura de la corrupción, la impunidad y la ambición desmedida".

"La ausencia de la cultura de la legalidad, del compromiso social, de la corresponsabilidad ciudadana, la pérdida de la conciencia de la moralidad de los actos y las omisiones, en fin, la realidad del pecado", apuntó.

También se refirió al abandono e indiferencia de numerosos bautizados católicos; la acentuada ignorancia religiosa, la ausencia del compromiso de muchos laicos en las realidades temporales y el desconocimiento y falta de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia.