Reflejarán elecciones colombianas dilema de la guerra o la paz

Las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo domingo en Colombia estarán marcadas una vez más por el dilema de la guerra o la paz, en momentos que el gobierno mantiene conversaciones con las rebeldes FARC.

El tema de la guerra y la paz en el escenario político-electoral en Colombia viene desde 1990, cuando en el gobierno del entonces presidente César Gaviria se logró la desmovilización de al menos tres guerrillas, proceso que fue considerado como exitoso.

De hecho, el ingreso a la institucionalidad de los movimientos M-19, Ejército Popular de Liberación (EPL) y el indigenista Quintín Lame llevó a que varios de sus máximos dirigentes llegaran al Congreso, a los consejos municipales, alcaldías y gobernaciones.

Uno de los casos emblemáticos de este proceso de reinserción lo protagonizó Gustavo Petro, ex jefe de la guerrilla del M-19 que se convirtió en el año 2012 en alcalde de Bogotá, el segundo cargo más importante de Colombia, después de la Presidencia de la República.

En 1994, Ernesto Samper ganó los comicios presidenciales en medio de un escándalo de dineros del narcotráfico que ingresaron a su campaña y durante su gobierno (1994-1998) se registró un ascenso estratégico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En los comicios electorales de 1998, el conservador Andrés Pastrana llegó a la Primera Magistratura después de prometer que negociaría la paz con las FARC.

Pastrana inició diálogos de paz en 1999, los cuales se mantuvieron hasta febrero del 2002, cuando fueron rotos por el Ejecutivo y se reiniciaron las operaciones militares contra las FARC, que había logrado acumular una fuerza de más de 20 mil hombres.

El fracaso de estas negociaciones llevó a que tomara fuerza la figura del derechista Alvaro Uribe Vélez, que con una propuesta de iniciar una guerra frontal contra las FARC para derrotar por la vía militar a esa guerrilla se convirtió en jefe de Estado en 2002.

Para garantizar el "golpe mortal" a la insurgencia, Uribe Vélez y los partidos políticos que apoyaron su gobierno reformaron la Constitución de 1991 para posibilitar su reelección y garantizar con ello un segundo mandato, que cumplió entre los años 2006 y 2010.

En los comicios presidenciales de 2010, el oficialismo se jugó la carta de su entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien había encabezado los golpes más duros y estratégicos a las FARC y era el que Uribe Vélez consideraba más afín a su postura belicista.

Santos, de esta forma, llegó con una amplia mayoría de votos al poder para el periodo 2010-2014, y en sus dos primeros años logró dar de baja al jefe máximo de las FARC, Alfonso Cano y al comandante militar del grupo irregular, Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy".

Pero el jefe de Estado, después de considerar que las FARC estaban reducidas en el terreno militar y político, tomó la decisión de negociar una salida política al conflicto armado en el exterior, pero manteniendo la confrontación militar en el escenario interno.

La decisión de Santos de dialogar con las FARC fue rechazada por Uribe Vélez, quien a partir de entonces se convirtió en uno de los más acérrimos opositores al proceso de paz iniciado por Santos y en líder indiscutido de la extrema derecha local.

Con miras a los comicios del próximo domingo, Uribe Vélez fundó su propio partido con sus seguidores, denominado Centro Democrático, y designó como candidato presidencial a su ex ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga.

La campaña de Centro Democrático, con Zuluaga como candidato y Uribe Vélez como su mentor político y jefe de debate, no tuvo como bandera los diálogos de paz con las FARC, con el argumento que este proceso es un "culto a la impunidad".

De esta forma, el debate electoral que se desarrolló el presente año no escapó a la problemática de la guerra, la paz y la lucha antidroga que se desarrolla en este país sudamericano.

De acuerdo con todas las encuestas, ninguno de los cinco candidatos a la Presidencia lograría mayoría de votos para ganar la contienda este domingo, por lo que se haría necesaria una segunda vuelta entre los dos más votados, el 15 de junio próximo.

En caso de darse este escenario, el dilema entre "paz o guerra" se definirá el 15 de junio y para ello se esperan dos grandes alianzas: una a favor de los diálogos con las FARC que se desarrollan en Cuba y la otra por una salida militar al conflicto interno.