Hugo Gutiérrez Vega es homenajeado en el Palacio de Bellas Artes

Familiares, amigos y lectores de la obra del poeta y periodista mexicano Hugo Gutiérrez Vega se reunieron ayer en el Palacio de Bellas Artes para celebrar a un Protagonista de la Literatura mexicana, en una sesión plagada de versos y palabras halagadoras para el jalisciense que este 2014 cumplió 80 años.

En la Sala Manuel M. Ponce, el autor de más de 30 libros de versos fue celebrado emotivamente por su esposa Lucinda Ruiz Posada, quien sorprendió al tomar el micrófono para revelar aspectos poco conocidos de Hugo Gutiérrez Vega, como que Jesús es su segundo nombre.

Luego, llena de emoción agradeció a su compañero haberla adentrado en la poesía, "y conmoverme con la tuya y la de otros; gracias por estos 54 años juntos, con nuestro amor y desamor, gracias por nuestras hijas", le dijo.

También se dijo agradecida por su honestidad sin fisuras, "por las infinitas veces que levantaste la voz a pesar de las represalias, para denunciar lo que sucede en México, desde que eras un fogoso orador de 20 años, gracias por no ejercer la censura, aunque te haya costado entre otras cosas renunciar a Difusión Cultural de la UNAM".

Domingo Argüelles tomó la palabra también para hablar de algunos aspectos de la vida del poeta y poner énfasis en que "nos enseñó a hablarle de tú a la poesía".

La obra de Gutiérrez Vega, precisó Argüelles, es de enorme trascendencia, tanto poética como periodística, de divulgación, de traducción, de cultura en general.

Su poesía "despojó a la sacrosanta lírica de sus mantos solemnes que ocultaban su hermosa desnudez y la puso a hablar en cristiano y no en culterano. Nos mostró que el poeta y el lector de poesía son gente que anda por las calles y no patitiesos engendros de la solemnidad".

En sus versos cabe todo, abundó, lo mismo Grecia que la Reina Victoria, la abuela que hablaba con pájaros y el perro de la carnicería, pues "en su ecuménica poesía tiene cabida todo el mundo: los poetas mismos, las cosas, los pájaros, la mujer, su mujer, las mujeres, el amor, la tristeza, la oda, la elegía, pero también el humor y la gracia".

Augusto Islas advirtió que "jadea el árbol, bajo la carga de sus frutos, pues en el tumulto de sus 80 años ha sido director y actor de teatro, poeta, ensayista, promotor cultural, dirigente y maestro universitario, diplomático y conferenciante, militante, tribuno y periodista.

"Un torrente de vida o de muchas vidas, vividas en una sola, intensa, comprometida a su manera, valerosa y a la par prudente, enemiga de las disputas que ponen en riesgo una bien cuidada elegancia del espíritu".

Gutiérrez Vega, añadió, por doquier ha dejado la huella de su libertad, de su cortesía, de su buena semilla, marcada por la presencia poderosa y envidiable de la sonoridad de su voz y el amplísimo caudal de su memoria.

Luis Tovar, en tanto, recordó los innumerables reconocimientos a los que el maestro se ha hecho acreedor, entre los que destacan la Medalla Bellas Artes y el Premio Nacional de Literatura, y que su presencia ha sido "constante y oportuna como intelectual, pero sobre todo como poeta de primerísima línea, en el terrible momento presente de este país nuestro".

Para Marco Antonio Campos, en el aura poética de Gutiérrez Vega se unen ética y estética, pues en sus versos "buscó la sencillez estilística y huyó, como perseguido de guerra, del metaforeo (sic), de la decoración parnasiana o de la abstracción. Él ha dicho que quiso hacer con su obra una bella biografía".

El poeta a cambio agradeció esas palabras generosas "y un poco exageradas", expresadas por sus colegas y amigos y deleitó a los presentes con la lectura de algunos de sus poemas, como "Las suites domésticas", dedicadas a su compañera.

Aunque Hugo Gutiérrez Vega ha escrito que "me moriré cuando el placer termine", con su característico sentido del humor apuntó que tras la reciente muerte de poetas como Juan Gelman, José Emilio Pacheco y Félix Grande, ya le pidió "a la huesuda que deje en paz a los poetas, por qué no se encarga de los diputados", según da cuenta el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).