Impulsó Heidegger el pensamiento fenomenológico

Un estilo de pensar y un lenguaje propio caracterizaron la filosofía de Martín Heidegger, de quien mañana se conmemora su aniversario luctuoso, que dentro de la tradición fenomenológica de Edmund Husserl ofrecieron una respuesta comunitaria al individualismo propio de la sociedad industrial.

Originario de Messkirch, Baden, pequeño poblado rural de Alemania, Martín Heidegger nació el 26 de septiembre de 1889, en el seno de una familia católica.

A decir de la crítica especializada, su obra es dirigida para los pocos, raros y extraños que tienen el supremo arrojo de afrontar la soledad necesaria para pensar la nobleza del ser y hablar de su unicidad.

Sus estudios básicos los realizó en un internado católico, y posteriormente ingresó a la Universidad de Friburgo, donde se convirtió en alumno de Heinrich Rickert, continuando con su formación sacerdotal, de la cual desistió para enfocarse al estudio de la corriente filosófica de Husserl.

En 1913 concluyó la universidad con la tesis "La teoría del juicio en el psicologuismo. Contribución criticopositiva a la lógica", y años más tarde comenzó a trabajar junto a Husserl. En 1919 rompió completamente con el catolicismo, reseñan sus biógrafos en el portal de Internet "heideggeriana.com.ar".

En la Universidad de Masburgo dio cátedra como profesor extraordinario y director del Seminario de Filosofía, con los derechos de un profesor titular; sus cursos eran en torno a Platón, Aristóteles, Kant, Hegel, Descartes y Droysen, además de abordar la historia del concepto de tiempo y la ontología medieval.

A pesar de estar casado con Elfriede Petri, comenzó una relación sentimental con su estudiante y filósofa Hannah Arendt.

De acuerdo con el portal de Internet "biografíasyvidas.com", la obra de Heidegger se entiende por separada en dos períodos distintos. Uno marcado por su obra "Ser y tiempo", que aunque inconclusa refleja buena parte de las ideas centrales de su pensamiento.

Su planteamiento es que el objetivo de la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por ser "aquello que instala y mantiene a los entes concretos de la existencia".

Todo su pensamiento parte de la existencia "Dasein" del hombre como un ser en el mundo, que supone una serie de posibilidades y una interpretación hermenéutica de sí misma.

En la segunda etapa, Heidegger se dedicó a analizar el estudio de la historia de la metafísica como proceso de olvido del ser, desde Platón, y como caída inevitable en el nihilismo. En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte como lugar privilegiado donde se hace presente el ser.

Para Heidegger, quien falleció el 26 de mayo de 1976, se hace también necesario rehabilitar los saberes teórico-humanísticos, a fin de mostrar que lo que constituye a todo hombre no es su capacidad material de alterar el entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable.