Publican obra sobre orígenes y costumbres de indígenas del Noroeste

El trabajo de más de 30 investigadores producto de años de convivencia con los grupos indígenas de Sonora, norte de Sinaloa y Baja California, la parte serrana de Chihuahua que colinda con los estados norteamericanos de Arizona y California, integran el libro "Atlas etnográfico de los pueblos indígenas del Noroeste".

Presentado esta noche en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, se trata de una obra coordinada por los investigadores Alejandro Aguilar Zeleny y José Luis Moctezuma Zamarrón, antropólogos del Centro INAH Sonora, resultado de las líneas de investigación trazadas por el proyecto "Etnografía de los pueblos indígenas de México en el nuevo milenio".

Este volumen, de 500 páginas, brinda una perspectiva de los orígenes, cosmovisión, organización social y política, ritualidad, economía, arte y medicina tradicional, entre otros aspectos de los pueblos indígenas del noroeste mexicano.

De acuerdo con los especialistas, el noroeste de México es hoy una importante región por la riqueza y variedad de su territorio, construido por extensas áreas desérticas, bosques, sierras y valles agrícolas.

Esta región, agregaron, es reconocida también por su diversidad cultural, representada por varias sociedades indígenas descendientes de los primeros pobladores y cuya diversidad se nutre de la presencia de migrantes indígenas provenientes del sur del país.

Lo anterior explica sólo una parte de los grupos sociales que han dado forma a los distintos procesos históricos en la configuración social de dicha región.

Para Aguilar Zeleny, los pueblos indios de esta región desempeñan un papel importante en el panorama cultural, ya que representan la fortaleza y capacidad de sobrevivencia, gracias al enfoque de asimilar y transformar lo que les llega de fuera, y conservar su conocimiento, tradiciones y costumbres.

A la vez, utilizando nuevos recursos tecnológicos y otras formas de organización que les han permitido mantener su identidad étnica.

Según los investigadores, en esta publicación el lector encontrará elementos gráficos que reforzarán los escritos para conocer la realidad de los pueblos indígenas de dicha región.

Al respecto, Moctezuma Zamarrón comentó que 34 años dedicados a registrar diversos aspectos de pueblos como los yoreme (mayo) y los kikaapoa (kikapú), le han hecho caer en la cuenta que sólo está en "la punta del iceberg".

"Plantear un mapa, o mejor dicho una puesta al día sobre más de una decena de grupos étnicos no fue tarea fácil, por dos cuestiones: el noroeste es enorme y su diversidad en términos etnoculturales es menos homogénea con respecto a otras regiones.

"Es claro que aquí los contrastes son inmensos. Por otro lado, en algunos casos se carecía de trabajos serios sobre cuestiones medulares en el conocimiento antropológico", señaló.

Refirió que en el vasto territorio se encuentran distribuidos descendientes de los primeros pobladores de esta parte de América; es el caso de los tohono o'odham (pápago), comcáac (seri), yoreme (mayo), yoeme (yaqui), macurawe (guarijío), o'oba (pima), kuapak (cucapá), kiliwa, jaspuspai (paipais) y ti'pai (kumiais).

Tal diversidad cultural, mencionó, se ve enriquecida con el establecimiento de migrantes indígenas provenientes del sur del país: mixes, mixtecos, nahuas, triquis y zapotecos; también debe contarse a los kikaapoa (kikapú o kickapoo) que habitan en la frontera de Coahuila y Texas, sucesores de aquellos que a principios del siglo XX se desplazaron de Oklahoma, en la Unión Americana.

"En el noroeste de México tenemos todo este mosaico de grupos, lenguas, patrones, territorialidad y ritualidad. Los ritos que se celebran en la sierra no son los mismos que tienen lugar en la costa, de los yumanos a los yaquis y mayos. Existe material que demuestra una riqueza extraordinaria para esta región poco conocida.

"Estos grupos, sobre todo a partir del siglo XX, han resistido toda clase de presiones bajo la premisa de una modernidad que los planta como obstáculo para el desarrollo. Contrario a esta idea, las recientes investigaciones sostienen que los pueblos indígenas lejos de frenar el progreso han motivado el desarrollo regional", concluyó Moctezuma Zamarrón.