> La "familia Felipao" es a prueba de "maracanazos"

La "familia Felipao" es a prueba de "maracanazos"

Si el director técnico de la selección nacional de Brasil, Luiz Felipe Scolari, tuviera miedo a los retos, jamás hubiese logrado nada, que ha sido mucho y tal vez en exceso, como él mismo lo reconoce.

Si tampoco estuviese convencido de que puede ganar la Copa del Mundo 2014, no sería el seleccionador de la representación que viste igual -pero no es la misma- y que, sin mayores trámites y con siete victorias consecutivas, llevó a ganar el título en Corea-Japón 2002.

"De no ser así, mejor me hubiera ido a mi casa; pero estoy aquí, convencido al 100 por ciento de que repetiremos lo hecho hace 12 años", sentenció un personaje que, sin embargo, no admite comparaciones entre el "scratch" que integró entonces y el que dio a conocer el pasado 7 de mayo.

Pide ser cuidadosos al hacer comparaciones, dado que, cuando triunfó en Corea-Japón, pudo trabajar sin presiones previas, con jugadores que podían resolver partidos con una genialidad individual, en tanto que, en casa, su elenco será más conjuntado, permitiéndose desarrollar un estilo así y poder comprobar sus capacidades.

En 2002 contó con "Cafú", Lúcio, Roque Júnior, Edmílson, Roberto Carlos, Rivaldo, Ronaldo y "Ronaldinho", experimentadísimos y cubiertos de gloria- a quienes condujo de manera perfecta hasta la final ganada 2-0 a Alemania-, para dejar su lugar a genuinos sucesores "recargados".

En 2004 hizo subcampeón de Europa a un equipo de Portugal con buenas perspectivas a futuro, colocándolo, nada menos, que en cuarto lugar en el la Copa del Mundo de Alemania dos años después, y ocupando un sitio que estaba vacante en el banquillo de Brasil ante una emergencia que, en menos de dos años, ha resuelto positivamente.

Eligió con tino a la generación que lució en la Copa Confederaciones de junio de 2013, torneo en el cual Dani Alves, Thiago Silva, David Luiz, Óscar, "Hulk", "Paulinho", Jo y Neymar, ahora son representativos de un grupo que, todavía hace algunos meses, apenas eran doradas promesas con cierto fogueo en otras latitudes.

En 2011 el seleccionado mayor fue eliminado de la Copa América, como un primer aviso al director técnico Mano Menezes, que tuvo una segunda oportunidad para rescatar y sacar adelante la identidad perdida; pero el fracaso reapareció en los Juegos Olímpicos de Londres ante México.

En agosto de 2012, el combinado Sub 23, reforzado por profesionales, acabó mal en la cita veraniega, encendiendo las alarmas de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF), presionada de inmediato por las "torcidas" y la prensa, los jueces permanentes, implacables e inapelables.

El clamor popular obligó al despido de Mano Menezes, y entonces fue cuando José María Marín, presidente de la CBF, entregó la "verdeamarela" a Scolari, dueño del elocuente apodo de "O Caminhao" ("El Camión") porque cuando jugó en el Caxías y en otros equipos de la Liga de Río Grande do Sul entre 1973 y 1981, como defensa rudo que fue, atropellaba a todos los delanteros que pisaban su jurisdicción.

En su segunda aparición al mando de Brasil, "Felipao" debutó con el pie izquierdo, al perder ante Inglaterra (2-1) y Suiza (1-0); pero se repuso con excelentes resultados, los cuales lo han llevado a declarar reiteradamente que, sin discusión, el destino final de esta etapa será la obtención del cetro mundial en su propia tierra.

Su más reciente encuentro amistoso -en un juego sólo discreto y decoroso-, fue el 5 de marzo de 2014 contra Sudáfrica en Johannesburgo, con un marcador de 5-0 que hizo lucir el potencial ofensivo de "Paulinho", Jo, Fred y Neymar, elegidos por Scolari en su lista definitiva de atacantes.

Esa potencia goleadora ya la había mostrado la "verdeamarela" el año anterior, en partidos aparentemente fáciles contra Honduras (5-0), Zambia (2-0), Portugal (3-1), Australia (6-0) y un inesperado 3-0 a España en la final de la Copa Confederaciones, en el casi concluido estadio Maracaná, remodelado a todo lujo para la Copa FIFA 2014.

"Felipao" no quiere protagonismos; pero la enorme afición brasileña, apenas unos días después de haberse conocido la lista oficial de mundialistas -solamente Jefferson, Víctor, Jo y Fred actúan en clubes locales, los restantes 19 juegan en Europa y Canadá, como Julio César- ya muestra sus preferencias y define posibles alineaciones.

Los "torcedores" del Flamengo, el club más popular y querido del país, con Marcelo Brack como voz autorizada, coinciden -sin exageración- con millones aficionados en asegurar que, esta segunda y nueva versión de la "Familia Scolari", sí es a prueba de "maracanazos", con figuras que deberán quedarse con la próxima Copa del Mundo.

"No podemos jugar este magno torneo en nuestra casa y quedar segundos como en 1950, ni compadecernos si eso ocurriese, ni mucho menos demeritar el título logrado por 'Felipao' y sus 'garotos' en 2002", subraya Brack sin contemplaciones, cerrando su frase con dos últimas y terminantes palabras: "he dicho".