Celebran al "Esperanza Iris" con "Réquiem" del israelí Hanoch Levin

Con motivo del 95 aniversario del Teatro de la Ciudad "Esperanza Iris", se escenificó anoche la obra "Réquiem", del dramaturgo israelí Hanoch Levin, basada en tres cuentos cortos de Antón Chéjov: "El violín de Rotschild", "En el barranco" y "La tristeza".

Bajo la dirección de Enrique Singer, la multipremiada pieza, que ofrecerá funciones los días 24, 25 y 26 mayo, es una traducción y producción de Moisés Zukerman, que podría definirse como un cuento de hadas y, a la vez, una reflexión sobre la experiencia de la muerte.

"Requiem" es ante todo una reflexión sobre la experiencia de la muerte que Hanoch Levin experimentó a temprana edad, debido a un cáncer de huesos que le aquejó, de acuerdo con los promotores del montaje.

Acompañados de una escenografía sencilla, que incluyó una rampa de madera que simula el camino hacia un pueblo, los actores: Erando González, Emoé de la Parra, Harif Ovalle, Alejandra Maldonado, Arturo Reyes, Georgina Tábora, Rodolfo Nevarez, Paola Izquierdo, Monserrat Marañón, Carlos Orozco, Américo del Río, Haydeé Boetto, Olek Gouk y Savarthasi Uribe, dan vida a una historia que reflexiona sobre la muerte y la vida.

Los personajes, tomados de los cuentos "chejovianos", expresan la miseria humana llevada al extremo y se sitúan en un mundo intermedio entre dos pueblos: Sosho y Shoshi, es decir en cualquier lugar o en ninguno.

Cabe destacar que el diseño escenográfico es de Atenea Chávez y Auda Caraza; el diseño de iluminación de Patricia Gutiérrez; el diseño de vestuario de Mario Marín, y el diseño de imagen de Felipe Lara.

Hanoch Levin (1943-1999) es considerado uno de los pilares de la dramaturgia israelí contemporánea. Hijo de sobrevivientes polacos del Holocausto, nació en Tel Aviv y se formó dentro de la estructura del naciente Estado de Israel (1948).

A pesar de ello, el dramaturgo, director de escena y poeta siempre se mostró crítico frente a la política interior y exterior de su país. Autor prolífico, escribió más de 50 obras teatrales, además de poemas y canciones. De su pluma se reconoce su fina ironía, sátira y crítica social.