Vive estadio Caliente ambiente de despedida para Antonio Mohamed

Los más de 23 mil aficionados que se dieron cita la tarde-noche de este jueves en el estadio Caliente lo sabían y por esa razón armaron la gran fiesta: era el mejor escenario para despedir al argentino Antonio Mohamed.

Desde el día que Mohamed anunció que el juego de este jueves, ante Atlético Mineiro y el siguiente ante el mismo rival, pero en Brasil, eran sus últimos encuentros al frente de Xoloitzcuintles, los aficionados pensaron en una despedida inolvidable.

Desde muy temprano, las camisas rojas y negras se dejaron ver por las principales calles de Tijuana, eran los aficionados que empezaban a trasladarse al inmueble del Hipódromo Caliente, en busca de llegar temprano y armar las acostumbradas parrilladas.

La fiesta se vivía desde la media tarde de este jueves, en gran parte porque la expectativa adicional era ver si el astro brasileño, Ronaldinho era capaz de cuajar alguna genialidad. El aficionado con el buen futbol, pero Xolo de corazón.

Mohamed, relajado en la banca, por momentos se ponía de pie luciendo su traje gris de corte italiano, las manos en los bolsillos, con su mirada penetrante, atento a sus jugadores en la cancha; y en las gradas, los aficionados, pendientes de él.

Lo ideal era que aficionados y jugadores unieran sus esfuerzos para dar la mejor despedida al apodado "Turco" Mohamed: Una victoria hubiera sido ideal, pero enfrente tenían nada menos que a uno de los mejores equipos brasileños y su astro Ronaldinho.

La batalla en la grama sintética se dio conforme a la expectativa, un equipo tijuanense luchador, batallador como tiene acostumbrados a sus aficionados y en las gradas, las barras tijuanenses en todo su esplendor, haciendo la gran fiesta.

Para fortuna de los tijuanenses, la cancha jugó en su favor, todo el primer tiempo los brasileños no atinaron en el control del balón, con un sintético que se les complicaba hasta para su desplazamiento y por esa razón cedieron la media cancha.

En las gradas, los aficionados hacían de las suyas, festejando las gambetas, lo mismo del colombiano Duvier Riascos que del ecuatoriano Fidel Martínez; Ronaldinho, ni siquiera figuraba, tan pocas veces tocó el esférico que podían contarse con los dedos de una mano.

En la banca, Mohamed, reflexivo, sin hacer aspavientos y con las manos en los bolsillos iba y venía de la banca, contemplando por momentos la cancha y en otros el graderío, con la certeza que este era el último encuentro en casa dirigiendo a Xolos.

Al minuto 70, las cámaras de televisión lo enfocaron, fue el momento en que recogió un balón que se fue por la banda y que en el saque lateral favorecía a su equipo; aprovechó para dar algunas indicaciones y luego volvió la calma.

Hasta ese momento, el trabajo estaba hecho, su oncena registraba si no una victoria, sí un empate con el que podía ir a Brasil y buscar un resultado favorable: la faena de Mohamed estaba a punto de terminar y entregaba buenas cuentas a los aficionados.

Finalmente, el resultado de 2-2 no redondeó la despedida, pero los aficionados no regatearon el aplauso para Xoloitzcuintles y para Antonio Mohamed cuando el árbitro colombiano José Buitrago silbó el final de las acciones.