Considera Vaticano a la tortura "inadmisible e inhumana"

El nuncio Silvano Tomasi, observador permanente ante las Naciones Unidas en Ginebra, defendió que en su territorio se castigan delitos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes de acuerdo a su legislación.

Tomasi representa a la Santa Sede durante la 52 sesión del Comité de las Naciones Unidas sobre la Convención en Contra de la Tortura (CAT), que celebra este lunes y martes en Ginebra.

"La tortura es inadmisible e inhumana", afirmó el nuncio apostólico.

Sin embargo, a pesar de reconocer que la tortura debe ser eliminada de la faz de la tierra, el informe que presentó El Vaticano no incluye ni hace alusión de los casos de pederastia clerical perpetrados en diversas partes del mundo, tomando en cuenta que la Convención considera a la violencia sexual como un acto de tortura.

El propio Papa Juan Pablo II pidió en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz en 1980 que a la tortura "se le llame por su nombre", el informe sometido por El Vaticano no se refiere a la violencia sexual que, independientemente de quien la cometa, es considerada un tipo de tortura, dice el informe de la Santa Sede.

El Papa Juan Pablo II pidió en su momento que para fomentar la paz debían ser "llamados por su nombre, en primer lugar, los actos de violencia, en particular a la tortura" (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1980).

El encuentro entre los estados miembros y el Comité es un procedimiento normal cuyo objetivo es el de facilitar la puesta en práctica y la observancia de la Convención mediante un diálogo abierto y una discusión sobre eventuales diferencias en cuanto a la interpretación.

El Vaticano se adhirió a la Convención el 22 de junio de 2002.