Comparte Amparo Dávila su andar literario

Al presentar su más reciente publicación "Poesía reunida", la escritora zacatecana Amparo Dávila afirmó que hasta el día de hoy sigue leyendo y escribiendo, y que el texto que la ha acompañado a lo largo de su vida es "El cantar de los cantares", que la influenció para escribir "Salmos bajo la luna".

Originaria del municipio de Pinos, Dávila habló además de su relación literaria con algunos escritores y sobre los temas y móviles de algunos de sus textos incluidos en los libros "Música concreta" y "Tiempo destrozado", entre otros.

Visiblemente contenta, la también autora de "Árboles petrificados" compartió los procesos que lleva a cabo como escritora, desde trabajar sus textos de manera manuscrita, hasta transcribirlos en máquina de escribir, "la tecnología sólo me hace sufrir", anotó.

Recordó que creció en la ciudad de México, donde desarrolló su vocación y oficio por las letras, en las que -más allá de resaltar motivos locales-, hace un recuento de temas influenciados por los modernistas europeos, a través de tópicos como la soledad, el silencio, la melancolía, la desventura y el amor.

Respecto a su más reciente publicación, "Poesía reunida", expuso que lo realizó simultáneamente con algunas prosas, y que su carácter temporal, como muchos lo han creído, advierte tiempos pasados en los que hace un recuento sobre su poética.

En el libro refiere también sobre su relación marital con el pintor Pedro Coronel, que reinterpretó en el poema "El cuerpo y la noche"; las alegrías, los desencantos, las despedidas y los reencuentros fueron su inspiración.

Amparo Dávila, reconocida internacionalmente como una de las mejores escritoras mexicanas de los últimos lustros, refirió que forjó "una entrañable amistad con Julio Cortázar y con su esposa Aurora", con quienes visitó la capital francesa.

Sostuvo que con ellos conversó sobre jazz, literatura y gatos, porque estos son los animales predilectos de ambos escritores.

Sobre la temática de sus textos, Dávila comentó que en su obra completa hay constantes: vida, muerte, ausencia, noche y alegría, aunque de esta última temática pocas veces está presente, y que cada uno de sus cuentos y poemas "son como un universo muy especial, con una finalidad cada uno".

La Premio Xavier Villaurrutia 1977 confesó que desde sus primeros años en las letras se comportó como una persona tímida, al no mostrar sus textos; "creía no valían la pena", dijo a la vez que manifestó ser muy autocrítica.

De acuerdo con su hija, Luisa Coronel Dávila, la poeta y narradora es "su juez más dura, ya que tiene un gran rigor consigo misma en el momento en el que escribe sus textos".

Al ser cuestionada sobre la influencia de sus padres, Coronel Dávila respondió que, a pesar de no dedicarse a la literatura como su madre o a la pintura como su padre, disfruta del arte y que de ambos heredó la sensibilidad artística, tanto en los colores como en las letras.