Pide Kerlikowske legislar sobre efectos de drogas en criminales

El director de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, Gil Kerlikowske, pidió hoy reformas al sistema judicial para abordar las causas del comportamiento criminal tras el uso de sustancias prohibidas.

"Debemos abordar no sólo la seria actividad criminal, sino los subyacentes desórdenes de abuso de sustancias que son de igual importancia", señaló Kerlikowske en un panel en el Urban Institute.

El zar antidrogas de Estados Unidos subrayó la necesidad de ofrecer tratamiento y prevención para adicciones en las cárceles, como parte de las políticas de rehabilitación de los detenidos por la comisión de otros crímenes.

El Reporte Anual de Monitoreo de Arrestados por Abuso de Drogas 2012 (ADAM II), mostró que en cinco ciudades (Atlanta, Chicago, Denver, Nueva York y Sacramento) más del 60 por ciento de hombres arrestados por cometer un crimen dieron positivo a por lo menos una droga ilícita.

Según el informe, la tasa de encarcelados por la comisión de un crimen con alguna adicción ascendió a 86 por ciento en Chicago mientras en Atlanta fue del 62 por ciento.

Agregó que el 70 por ciento de aquellos que habían consumido drogas al momento de ser arrestados, nunca habían tenido acceso a alguna forma de tratamiento para el abuso del alcohol o de las drogas.

El reporte reveló que en promedio, 80 por ciento de los detenidos tenía un arresto previo y la proporción aumentó a 91 por ciento en Chicago y a 83 por ciento en Nueva York.

Kerlokowske apuntó que en momentos de reducción en el presupuesto federal, la prevención y tratamiento son más efectivos que los altos costos por condenas prolongadas o readmisión en las cárceles.

El informe también mostró un incremento "significativo" en el uso de opiáceos (heroína o medicamentos para el dolor) en Denver y Sacramento, lugares con niveles "históricamente" bajos en consumo de esas sustancias.

En abril pasado, el gobierno estadunidense en su Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2013 indicó que el consumo de estupefacientes debe ser abordado como un asunto de salud pública, no como un tema de justicia criminal.

Kerlikowske recordó que la investigación científica ha demostrado que las adicciones son una enfermedad crónica del cerebro que puede ser tratada y prevenida con éxito.