Condena INE asesinato de funcionario electoral de Guerrero

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, lamentó el asesinato de Jorge Ernesto Amaya Mejía, vocal del Registro Federal de Electores de la Junta Distrital Ejecutiva 01 con cabecera en Ciudad Altamirano en el estado de Guerrero.

Al dar inicio la sesión extraordinaria del INE esta tarde, Córdova pidió guardar un minuto de silencio a la memoria de Amaya Mejía tras lo cual envió sus condolencia y solidaridad a la familia y compañeros de trabajo.

El consejero presidente informó que Amaya Mejía fue objeto de la violencia que se vive en algunas zonas país y fue lamentablemente asesinado al regresar de comisión oficial.

Córdova aprovechó para hacer un firme llamado a las autoridades correspondientes para que todos los ciudadanos puedan transitar libremente y con seguridad a en nuestro país.

También conminó a las autoridades competentes para que sean esclarecidos los hechos en los que el hoy occiso perdió la vida y los responsables sean identificados, juzgados y sancionados conforme a la ley.

Agregó que en sociedades plurales y con tanta polarización como la nuestra es comprensible que existan diferencias, pero por sobre todas las diferencias deben prevalecer el Estado de derecho y la convivencia pacífica.

Dijo que una de las virtudes de los sistemas democráticos es que la democracia no significa ausencia de diferencias, no significa ausencia de conflictos, sino más bien la existencia de canales institucionales mediante los cuales esas diferencias, conflictos incluso de tipo político, puedan ser procesados por las vías pacíficas que permitan la convivencia social y la competencia política.

Pero por otra parte, la democracia requiere un contexto de paz pública que permita el efectivo ejercicio de las libertades individuales y la oportuna y puntual formación de la autonomía de los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos políticos, una paz pública sin la cual el juego democrático no puede recrearse, comentó.

Lorenzo Córdova dijo estar convencido que la construcción de esa paz pública implica una responsabilidad del Estado, de todos sus órganos y también de la misma sociedad.

Entre otras cosas porque una sociedad democrática no puede perder la capacidad de indignación frente a la violencia y asumir que ésta forma parte del paisaje ordinario de la vida de una sociedad.