Seis de cada 10 menores de edad han padecido violencia: experto

En México seis de cada 10 menores de edad, de los más de 39 millones que existen en el país, han padecido violencia en su casa o escuela y más de tres millones trabajan en condiciones de explotación, sin oportunidad de estudiar.

Con base en el estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), el especialista Víctor Inzua Canales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, comentó que muchos infantes y adolescentes se ven obligados a vivir en las calles por ruptura del vínculo familiar.

En esa situación enfrentan explotación laboral y sexual, exclusión, hambre, desnutrición, enfermedades, carencias e incapacidad para acceder a las garantías establecidas en la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México en septiembre de 1990.

"Es un problema estructural que requiere atención urgente y participación multidisciplinaria", estableció Inzua, según un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En este contexto, el experto consideró que la situación vulnerable de esos jóvenes en riesgo social refleja el fracaso de las políticas aplicadas y un problema estructural que requiere atención urgente.

Destacó que el descenso en el nivel de vida de la población causado por el desempleo, la restricción salarial y la pérdida del poder adquisitivo, constituye un elemento fundamental de la expulsión que las familias hacen de los infantes, aunado a la marginación y desintegración.

En ocasión del Día del Niño preguntó: "¿a quiénes celebramos, a los que viven al cobijo de una familia o a los que sufren desprecio, exclusión y medidas de limpieza social por parte de las autoridades?".

Opinó que los programas e instancias orientados a atender a ese sector requieren la capacitación de su personal y la participación multidisciplinaria de especialistas.

Para ello, informó que en la Escuela Nacional de Trabajo Social se puso en marcha un seminario permanente sobre niños en riesgo, en el que se analiza la problemática y se diseñan nuevas metodologías apropiadas de intervención social.

Indicó que la Convención sobre los Derechos del Niño establece las prerrogativas que disfrutan los infantes en todos los territorios que la han ratificado: a la supervivencia, al desarrollo pleno, a la protección contra influencias peligrosas, malos tratos y explotación, así como a la plena participación en la vida familiar, cultural y social.

En México están vigentes más de 60 normas y artículos para la protección y asistencia a este sector, subrayó el especialista, que ha trabajado con grupos de hasta 50 infantes en esta situación.

Expresó que ello contrasta con la realidad de los menores de edad en riesgo social que padecen explotación, desnutrición, enfermedades infecciosas, hambre, discriminación, exclusión y muerte por afecciones estomacales, gripe o influenza, neumonía o accidentes.

"En esta fecha, los discursos políticos reconocen la relevancia de la niñez como capital social del futuro, se organizan festivales y los pequeños reciben juguetes y regalos, pero para el 1 de mayo todo queda en el olvido", criticó.

Por tanto estableció que los programas vigentes requieren personal con vocación de servicio a quienes viven en las calles, para lograr sus objetivos. La educación constituye una acción prioritaria de intervención para inculcarles valores y rescatar su potencial humano.