Niega Sala Constitucional denigrar a Fuerza Armada de El Salvador

Un tribunal de El Salvador negó que la sentencia que destituyó la semana pasada a los dos generales que ocupaban la titularidad en Seguridad Pública y de la Policía Nacional Civil (PNC), sea "anti militar y humillante".

"Ningún apartado de la sentencia consigna expresiones antimilitaristas o humillantes para la Fuerza Armada", señaló un comunicado de prensa de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de El Salvador

Ello, en respuesta a las reacciones de algunos sectores, entre ellos el presidente, Mauricio Funes, que calificaron el fallo como una "fobia y anti militar".

Sin embargo, el fallo de la semana anterior, hace ver que "la dirección militar en las instituciones naturales civil y la intervención de la Fuerza Armada en las calles para llevar a cabo tareas de pública invierte el principio de uso racional de la fuerza del Estado en el Estado Constitucional y Democrático de Derecho".

Agrega que "coloca a sujetos entrenados militarmente y dedicados al uso máximo de la fuerza en el papel ordinario para la protección ciudadana".

Al respecto, el mandatario advirtió que dicha sentencia dejaba entrever que la Sala podría prohibir que los seis mil 200 soldados que ha ordenado salir a las calles para que junto con la PNC, realicen tareas de seguridad pública ante el auge delincuencial, valoraciones a la se sumaron otros sectores.

Según los magistrados de la Corte, en su comunicado de este jueves, manifestó que en la resolución de la semana pasada no se han pronunciado por los militares que están en las calles.

Los generales en retiro, David Munguía Payés, y Francisco Salinas, dirigieron el Ministerio de Seguridad Pública y de la PNC, respectivamente, hasta el viernes de la semana anterior.

Ello, después que la sentencia les prohibiera seguir por ser militares, pues las instituciones deben ser dirigidas por autoridades civiles, según la Constitución.

Ambos ex funcionarios habían tenido muchos logros en la disminución de la criminalidad, tanto por haber perseguido a las violentas pandillas y porque se convirtieron en facilitadores con los mediadores de la tregua que pactaron los mareros desde hace más de un año.