Rechaza testificar la funcionaria en centro de escándalo en EUA

Lois Lerner, la jefa de la división del Servicio Interno de Rentas (IRS) en el centro del escándalo contra grupos conservadores, invocó hoy la Quinta Enmienda constitucional que la protege contra la auto incriminación.

Lerner, quien encabeza la oficina de organizaciones exentas de impuestos, declinó repetidamente responder a las preguntas del presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, el republicano Darrell Issa, aunque la funcionaria se declaró inocente.

"No he hecho nada malo. No he roto ninguna ley. No he violado las reglas o las regulaciones del IRS. No he dado información falsa a este o a ningún otro comité legislativo", dijo Lerner en un breve testimonio inicial ante el panel.

Pero legisladores republicanos argumentaron sin éxito que la decisión de Lerner de presentar una declaración inicial era equivalente a invalidar su invocatoria al ejercicio de la Quinta Enmienda, lo cual generó reproches de legisladores demócratas.

La atropellada comparecencia de Lerner sigue a las revelaciones de que empleados de la oficina del IRS en Cincinnati aplicaron criterios de impuestos más duros contra grupos conservadores que buscaban ser exentos de impuestos, durante el pasado ciclo electoral.

La mayoría de organizaciones singularizadas pertenece al derechista Partido del Té, uno de los más vocales críticos del presidente estadunidense Barack Obama.

El incidente detonó una investigación del Inspector General del Departamento del Tesoro, la cual encontró que empleados de la oficina del IRS en Cincinnati utilizaron "criterios inapropiados" para identificar y revisar las solicitudes de grupos conservadores.

Obama aceptó la dimisión del director en funciones del IRS, pero los republicanos exigen cárcel para los empleados responsables.

La Casa Blanca ha sido blanco del fuego político de los republicanos por el surgimiento de sucesivos escándalos en las últimas semanas.

El procurador Eric Holder fue cuestionado la semana pasada por la decisión del Departamento de Justicia de realizar tareas de espionaje doméstico contra reporteros y editores de la agencia The Associated Press.

Al mismo tiempo los republicanos celebraron audiencias sobre el ataque al consulado de Estados Unidos en Bengasi y abrieron interrogantes sobre si la Casa Blanca buscó encubrir el evento o engañar al público con su versión inicial del ataque.