Padece población méxico-estadunidense alta incidencia de obesidad

La alta incidencia de obesidad y sobrepeso entre la población méxico-estadunidese obedece a factores como pobreza, conservación de una dieta tradicional y baja educación sobre nutrición, señaló el cirujano Ismael Nuño.

"Los mexicanos en Estados Unidos conservan una dieta basada en el maíz, frijol y alimentos fritos, ricos en carbohidratos", dijo a Notimex el cirujano cardiovascular y asesor del Instituto Alfred Mann de Bioingeniería de la Universidad del Sur de California (USC).

Agregó que la conservación de una dieta no balanceada corresponde a la falta de recursos económicos que obliga a recurrir a una alimentación que "llene" a la familia sin atención al valor nutritivo.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), 78 por ciento de las mujeres méxico-estadunideses tiene sobrepeso o son obesas en comparación con 60.3 por ciento de las mujeres blancas no hispanas.

Nuño indicó que la mayoría de las mujeres de origen mexicano tiene un índice de masa corporal (relación entre peso y talla) superior a 30, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) corresponde a una clasificación de obesidad que se traduce en enfermedades crónicas como diabetes o padecimientos cardiovasculares.

Recordó que el corazón es el órgano con menor protección contra la grasa, afecta su funcionamiento al depositarse en el exterior, en tanto el colesterol forma placas coronarias que estrechan los venas y arterias, origen de ataques cardíacos.

En general, los latinos tienen una tasa de sobrepeso y obesidad de 73 por ciento y otros comportamientos de riesgo que contribuyen a altas tasas de diabetes, presión arterial, alcoholismo, cirrosis y varios tipos de cáncer, según el estudio "Competencia cultural en la prevención del tratamiento de la obesidad: Latinoamericanos".

Destacó que los hispanos asimilados a la cultura estadunidense comen más alimentos fritos y menos frutas, más porciones de carne en comparación que la población blanca y los latinos de estatus socieconómico bajo presentan menores tasas de dietas bajas en grasas.

Indicó que en familias donde los padres trabajan doble turno, la comida rápida se ha convertido en práctica común, porque confluyen factores como bajos ingresos, poco tiempo para preparar alimentos y desconocimiento de los valores nutricionales de la comida.

De 2009 a 2010, los niños méxico-estadunidenses tenían 1.6 veces mayor probabilidad de tener sobrepeso que los menores blancos no hispanos, según el CDC.

Apuntó que si bien es difícil cubrir las recomendaciones de la pirámide nutricional para las familias por debajo del nivel de pobreza, aquellas que tiene acceso a la comida rápida bien pueden pagar por una dieta más nutritiva.

El especialista destacó la necesidad de incrementar la actividad física desde una edad temprana y recomendó una dieta que limite el consumo a sólo dos tortillas diarias para no ganar peso.

Nuño quien fue jefe de cirugía cardíaca en el Centro Médico de la USC, indicó que 100 por ciento de los pacientes de origen hispano en su práctica médica fueron diagnosticados con diabetes.

Agregó que además de factores genéticos la población hispana mantiene un estilo de vida que incluye alcoholismo, además de alto consumo en carbohidratos y grasas.