El pintor Enrique Grau supo combinar el rigor académico y la autonomía

Enrique Grau, a quien se recuerda mañana que se cumplen 10 años de su muerte, es considerado uno de los más destacados representantes del arte colombiano, que abarcó multitud de intereses y campos, desde la pintura, el dibujo y el muralismo hasta la escenografía teatral y la escultura.

Conocido por sus retratos de figuras amerindias y afrocolombianas, Grau destacó por haber conjugado en su obra los requerimientos de la academia, la anatomía y la expresión plástica, para crear escenas de gran verismo que no están exentas de humor ni de poesía.

Enrique Grau vio la primera luz el 18 de diciembre de 1920, en Panamá, dado que su madre había preferido trasladarse allí para su nacimiento, no obstante su educación básica la cursó en Bogotá, Colombia.

Posteriormente, becado por el gobierno continuó su formación en la Art Students' League de Nueva York, Estados Unidos, donde permaneció entre 1940 y 1943, señalan sus datos publicados en el portal de Internet "biografiasyvidas.com".

Tiempo después viajó a Italia, donde estudió y perfeccionó su técnica de muralista, pintor y dibujante, alcanzando gran pericia en todas las facetas. A este periodo corresponden obras con un estilo cercano al impresionismo y con carácter figurativo.

En 1954, sus cuadros adquirieron rasgos geometrizantes y abstractos que mostraron la influencia del cubismo del español Pablo Picasso (1881- 1973) y en 1957 obtuvo el primer premio de pintura en el X Salón de Artistas Colombianos.

De regresó a Colombia, esta vez en Cartagena, lanzó a una nueva visión pictórica, más libre y más audaz, que paulatinamente formaría su propio lenguaje caracterizado por la cultura magdalenense, trajes viejos, sombreros, cometas, teléfonos y monteras.

De acuerdo con la biografía del artista, disponible en el sitio electrónico "latinartmuseum.com", en los años siguientes su obra se tornó realista, pues se interesó por la figura humana y su entorno, además se desempeñó como profesor de Bellas Artes en Bogotá.

Entre sus cuadros se destacan "La gran bañista", "La Cayetana", "Alacenas", "Las Galateas", "Las Novias" y "El compromiso", entre otras.

En los últimos años se consagró también a la investigación de la flora y la fauna tropicales, plasmados en su serie "El pequeño viaje del barón Von Humboldt" figuras como el sapo amazónico, las serpientes tropicales y los insectos, todos ellos producto de una observación rigurosa y un impecable manejo del detalle por medio del dibujo.

La vida del destacado pintor Enrique Grau concluyó el 1 de abril de 2004, a causa de una afección respiratoria desatada por una trombosis. No obstante, legó más de mil 300 obras a la ciudad de Cartagena, mismas que son testigos de su talento, apunta su breve biografía publicada en el portal "global.britannica.com".