Angélica Liddell evoca a Jacqueline Dupré en "performance"

Dolor, locura e ira dan vida a "Te haré invencible con mi derrota", "performance" que presentó la directora de escena y actriz española Angélica Liddell anoche en el Teatro Hidalgo, de esta ciudad, como parte de las actividades del XXX Festival Centro Histórico México.

En medio de una atmósfera oscura, Liddell ofreció una creación en la que evoca a una de las grandes violonchelistas del siglo XX Jacqueline Dupré (1945-1987), de quien había una fotografía de medio formato a un costado del escenario.

A través de diferentes músicas, desde sonidos de órgano hasta temas de los años 60, la artista presentó una propuesta desgarradora que sorprendió a los asistentes, por las locuras que la llevaron a descubrir el dolor personal y el sufrimiento.

Liddell, acostada en el fondo del escenario, empezó su peregrinar por el entarimado, y lo primero que hizo fue colocar tres cervezas en tres violonchelos, acción con la que evocó a Dupré desde un principio.

Luego de sentir el dolor propio al pegarse, llorar y gemir por varios minutos, la artista continuó con una serie acciones que fueron subiendo de tono; poco a poco se desprendió de su ropa hasta quedar semidesnuda.

En ese caminar llegó a destruir los violonchelos, no sin antes tocar dos ocasiones, pero luego como si fuera una estrella de rock, alzaba cada uno y los azotaba al suelo para destruirlos de una manera violenta.

Posteriormente, la artista del "performance" caminó hacia donde estaban unas figuras pequeñas y tomó una para ponerla frente al soplete prendido por varios minutos.

Otro de los momentos que sorprendió a los asistentes fue cuando accionó frente a la imagen de Dupré una pistola de clavos, de carpintería o de construcción, casi destruyéndola de una manera violenta como si estuviera totalmente fuera de control.

Todo esto la llevó a sentarse en una silla, moverse de un lado a otro, poniéndose su mano como si fuera una pistola en la cabeza, una y otra vez, mostrando tal vez una salida rápida para evitar sus dolores propios.